martes, 5 de mayo de 2026
Alondra ricotí Foto: SEO Birdlife / Adrián Barrero
Alondra ricotí Foto: SEO Birdlife / Adrián Barrero
En Maranchón - 05/05/2026 14:58 | Actualizado a 05/05/2026 14:59 - Guadalajara

Un proyecto de cinco granjas avícolas en el término municipal de Maranchón (Guadalajara) amenaza la supervivencia de uno de las escasas poblaciones supervivientes de la alondra ricotí, un ave esteparia en peligro de extinción.

Según ha denunciado hoy la Plataforma para la defensa del Valle y Hoces del Mesa, este proyecto contraviene la filosofía contenida en el futuro Plan de recuperación de la alondra ricotí de Castilla-La Mancha, cuyo trámite ha iniciado el gobierno regional.


Un portavoz de esta plataforma, Pedro García, ha explicado a EFE que mientras la Junta refuerza la  protección de esta ave, especialmente tímida ante la actividad humana, «continúan avanzando proyectos de macrogranjas en el mismo territorio afectado«.

El borrador del nuevo marco de protección, según afirma Pedro García, reconoce expresamente la extrema  vulnerabilidad de esta ave y señala la fragmentación y pérdida de hábitat como una de sus principales amenazas, reforzando así la necesidad de proteger no solo sus áreas críticas, sino también la conectividad ecológica de su territorio.

Las cinco granjas previstas en Maranchón se ubicarían en las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) ‘Parameras de Maranchón, Hoz del Mesa y Aragoncillo’, hábitat de especies en peligro de extinción de la alondra ricotí y de otras aves vulnerables o de especial interés.

En peligro de extinción

La alondra ricotí (Chersophilus duponti) es una de las aves esteparias más amenazadas de Europa y su presencia en el continente se limita a España. Ligada a estepas arbustivas y parameras abiertas, esta especie ha experimentado un acusado declive poblacional y una fuerte contracción de su área de distribución en las últimas décadas, lo que ha motivado su catalogación oficial como especie en peligro de extinción desde 2023 en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

Los datos científicos reflejan una tendencia regresiva sostenida. Un estudio liderado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) señalaba en 2023 que la población europea descendió un 29,9 % entre 2004 y 2022, al pasar de cerca de 3.300 machos territoriales registrados entre 2004 y 2009 a menos de 2.300 en 2022. Además, su área de distribución se había contraído un 35,9 %, ocupando en ese último año menos de 624 kilómetros cuadrados en España. La reducción fue especialmente intensa en regiones como Murcia (−90 %), Comunidad Valenciana (−77 %) y Andalucía (−63 %), y la especie ha desaparecido de provincias como Zamora, Palencia y Toledo, mientras que se encuentra al borde de la extinción en Burgos, Cuenca, Albacete y Granada.

Un censo más reciente, elaborado por la UAM y SEO/BirdLife, correspondiente al periodo 2017-2024, estima una población actual de 3.116 machos territoriales en España, concentrados principalmente en Aragón (48,1 %), Castilla y León (31,6 %) y Castilla-La Mancha (17,5 %). Más del 90 % de los ejemplares se localizan en solo cuatro provincias: Soria, Zaragoza, Teruel y Guadalajara. No obstante, los estudios de viabilidad advierten de una probabilidad de extinción de entre el 84 % y el 90 % en los próximos 20 años si no se aplican de inmediato planes de recuperación eficaces.

Fragmentación de las poblaciones

Las amenazas que afronta la alondra ricotí están estrechamente vinculadas a la transformación de su hábitat. La conversión de estepas en cultivos, la intensificación agrícola, las repoblaciones forestales, el abandono del pastoreo extensivo de ovino —fundamental para mantener la vegetación baja y adecuada—, la instalación de parques eólicos y solares, proyectos mineros, macrogranjas o roturaciones ilegales han reducido y fragmentado sus territorios. También se han denunciado daños por incendios recurrentes, circulación de motos campo a través y otros impactos que deterioran espacios esteparios de alto valor ecológico.

A estas presiones se suman los efectos de fenómenos meteorológicos extremos. Tras la borrasca Filomena, registrada en enero de 2021, un estudio constató un descenso medio del 66,5 % en siete poblaciones monitorizadas entre 2020 y 2021. Entre 2017 y 2020 ya se había observado un declive anual global del 19,4 % en catorce poblaciones estudiadas, lo que evidencia una tendencia negativa agravada por episodios climáticos severos.

En algunas comunidades autónomas la situación es especialmente delicada. En Andalucía se han confirmado cifras muy reducidas de machos reproductores y se ha advertido de la posible desaparición regional en un plazo breve si no se actúa. En Castilla y León se han documentado extinciones locales recientes y reducciones cercanas al 60 % del tamaño poblacional y del 50 % del área de distribución en los últimos quince años en determinadas zonas.

Frente a este panorama, se han impulsado diferentes iniciativas de conservación. Entre ellas figuran proyectos de restauración del hábitat mediante quemas prescritas en Granada para recuperar zonas despejadas aptas para la nidificación; programas de pastoreo controlado con ovejas y burros en reservas como Mas Melons (Lleida) dentro del proyecto europeo LIFE Connect Ricotí; solicitudes de ampliación y revisión de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA); y la elaboración de estrategias nacionales específicas. Asimismo, se han incoado expedientes sancionadores por la destrucción de hábitat y se reclama una acción coordinada a escala nacional para asegurar la conectividad entre núcleos y mejorar su estado genético.

 

Enclm

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