El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha (UPA CLM), Julián Morcillo, ha denunciado este viernes en Albacete el planteamiento del nuevo proceso de planificación hidrológica para la región.
Según Morcillo, las medidas propuestas constituyen “un ataque directo y sin precedentes al equilibrio territorial y a la sostenibilidad económica de la región”.
El Guadiana: Un “atentado” económico y social
El responsable de UPA CLM ha calificado la propuesta para la cuenca del Guadiana como “un atentado” para una zona que concentra a un tercio de la población de la comunidad autónoma.
Ha advertido de que con un total de 340.000 hectáreas de regadío, que representan el 58% de toda la superficie regada de Castilla-La Mancha, el plan pretende condenar al secano al 34% de estas tierras.
Ha vaticinado que las consecuencias económicas serían “terribles”: 213 millones de euros al año en el valor de la producción, una reducción del margen neto de 82 millones, y una pérdida patrimonial directa para los agricultores que asciende a 1.500 millones por el descenso del valor de sus terrenos al pasar de riego a secano.
Júcar: “Un atentado a los acuerdos históricos”
En lo relativo a la cuenca del Júcar, Morcillo ha hecho una mención especial a la labor técnica de la JCRMO (Junta Central Regantes Mancha Oriental), calificando de “atentado y burla” la ruptura del acuerdo político establecido en el plan de 1998; un hecho que en su día ya provocó la mayor manifestación en defensa del agua que se recuerda en Albacete.
Desde la organización consideran “inexplicable” que un recurso renovable como el acuífero de la Mancha Oriental vea recortada su asignación desde los 398 hasta los 226 hectómetros cúbicos.
El plan recoge también una reducción en la sustitución de bombeos, que pasaría de 107,5 a 80 hectómetros cúbicos.
Ha criticado duramente las declaraciones del presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, quien afirmó que la región salía bien parada si el reparto se hiciese por habitantes: “Es un insulto a la inteligencia que se nos dijese eso en Albacete. ¿Dónde pone eso en la norma de planificación?”, ha denunciado, recordando que la región genera 860 hectómetros cúbicos de recursos propios.
Ha añadido que, igualmente, se exige abordar con urgencia el ámbito territorial de la demarcación, con rechazo a que se mantengan “colgadas de forma provisional” las cuentas de cuencas intracomunitarias valencianas dentro del Júcar.
Morcillo ha defendido que los 630 hectómetros cúbicos destinados a Valencia, Sagunto, la Marina Baja o Vinalopó, junto con la Albufera y los 163 hm³ asociados a su laguna artificial, deben ser gestionados directamente por la Comunidad Valenciana a través de alternativas como la desalinización, sin perjudicar a la cuenca cedente.
Castilla-La Mancha presenta un centenar de aportaciones a la próxima planificación hidrológica
Segura: “Recortes crónicos y alternativas inviables”
Sobre el Segura ha indicado que la situación repite el mismo “patrón de discriminación”, pues mientras se busca redotar los regadíos del Levante y otorgar derechos a nuevas hectáreas en esa zona, los consumos actuales castellanomanchegos se verán reducidos: de 100,9 a apenas 33,2 hectómetros cúbicos.
Ha explicado que este recorte provocará una caída del valor bruto de la producción de 100 millones de euros y una pérdida patrimonial estimada en 626 millones.
Llamamiento a la unidad y acción final
Finalmente, ha hecho un llamamiento a la unidad, instando a todos los actores implicados a plantear una estrategia conjunta y una alternativa firme para esta tierra, basada en un conocimiento profundo de los recursos, un reparto equilibrado y soluciones concretas que eviten el abandono del medio rural.
