Alcázar de San Juan ha vuelto a mirarse en el espejo de su tradición cervantina para dar un paso más en su protección institucional. El pleno municipal ha respaldado por unanimidad solicitar la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) del legado de Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza.
El acuerdo, impulsado por la Sociedad Cervantina de Alcázar, ha contado con el respaldo de todos los grupos políticos, que han coincidido en la necesidad de proteger y proyectar un legado cultural que la ciudad considera parte de su identidad.
La alcaldesa, Rosa Melchor, ha defendido que se trata de una iniciativa «de justicia», subrayando tanto la relevancia universal de la obra cervantina como el arraigo que mantiene en Alcázar a través de su tejido cultural y asociativo, implicado durante todo el año en su difusión.
Más allá del reconocimiento cultural, la decisión del pleno vuelve a situar en primer plano la conocida teoría que sostiene que Miguel de Cervantes pudo haber nacido en Alcázar de San Juan y no en Alcalá de Henares, como mantiene la versión mayoritariamente aceptada.
¿Y si Cervantes no nació en Alcalá? La teoría que apunta a este pueblo de Ciudad Real
Esta hipótesis se apoya, entre otros elementos, en la existencia de una partida de bautismo fechada en 1558 en la iglesia de Santa María la Mayor de Alcázar, correspondiente a un «Miguel de Cervantes Saavedra». Quienes defienden esta tesis sostienen que este documento podría corresponder al autor del Quijote, lo que situaría su origen en la localidad manchega.
Sin embargo, la mayor parte de los especialistas respalda el nacimiento en Alcalá de Henares en 1547, basándose en la documentación bautismal conservada en esa ciudad y en la reconstrucción genealógica de la familia de Cervantes, ampliamente estudiada.
Pese a ello, en Alcázar la teoría alternativa ha mantenido vigencia durante décadas y forma parte del relato cultural local, reforzado por investigaciones, publicaciones y actividades impulsadas por entidades como la Sociedad Cervantina.
Con la solicitud de declaración BIC, el Ayuntamiento no solo busca preservar el legado literario vinculado a Don Quijote y Sancho Panza, sino también consolidar su posicionamiento como enclave cervantino de referencia en Castilla-La Mancha y en el conjunto del país.
