La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha presentado a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha el expediente para solicitar la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), con carácter inmaterial, del legado de Don Quijote y Sancho Panza.
La documentación ha sido entregada a la viceconsejera de Cultura y Deporte, Carmen Teresa Olmedo, e incluye una memoria sobre la huella que los dos personajes creados por Miguel de Cervantes han dejado desde la publicación de la primera y segunda parte de El Quijote, en 1605 y 1615, respectivamente, según ha informado este miércoles la sociedad en nota de prensa.
La propuesta se ampara en la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha, que reconoce como patrimonio cultural las manifestaciones inmateriales con valor histórico, artístico o científico para la región, y defiende que Don Quijote y Sancho Panza constituyen una de las manifestaciones inmateriales más universales vinculadas a Castilla-La Mancha.
La Sociedad Cervantina ha considerado que este reconocimiento sería además el primer paso para impulsar posteriormente su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
El expediente documenta la trascendencia de ambos personajes más allá de la obra literaria y repasa su presencia en la literatura, el teatro, la ópera, el cine, la pintura, la escultura y el cómic, además de su influencia en otros ámbitos.
La memoria recuerda también su presencia en la ciencia, con la denominación de la estrella Cervantes y de especies como Carex quixotiana, una planta endémica, y Pimelia quixotiana, un escarabajo, nombres vinculados a los personajes cervantinos.
La Sociedad Cervantina destaca asimismo la relación de don Quijote y Sancho con la identidad de Castilla-La Mancha, su presencia en el paisaje a través de monumentos y esculturas, la pervivencia de los refranes de Sancho Panza y su influencia en la gastronomía, el turismo cultural y las industrias creativas.
El expediente incorpora más de una treintena de colaboraciones de cervantistas, académicos, instituciones y asociaciones culturales de España, Argentina, México, Ecuador, Costa Rica, Portugal, Italia y Estados Unidos.
La documentación se completa con tres volúmenes gráficos en los que se recopilan monumentos y esculturas dedicados a don Quijote y Sancho Panza en Castilla-La Mancha, el resto de España y distintos países del mundo.