Comer un buen cochinillo asado ya es una excusa más que suficiente para sentarse a la mesa. Hacerlo, además, en la casa en la que nació Millán Salcedo, uno de los integrantes del mítico dúo humorístico Martes y Trece, convierte la visita en algo bastante más curioso.
Es lo que ocurre en el Restaurante Mesón Benito, uno de los establecimientos más conocidos de Brazatortas, un pequeño municipio de Ciudad Real de alrededor de un millar de habitantes donde este restaurante se ha convertido durante años en una referencia para vecinos y visitantes.
El establecimiento acaba de iniciar una nueva etapa. Cerró temporalmente el pasado 4 de mayo para someterse a una reforma integral y reabrió sus puertas el pasado 8 de septiembre, con unas instalaciones renovadas pero manteniendo el carácter de su cocina y los platos que le han dado fama.
Entre ellos sobresale el cochinillo al horno, uno de los grandes reclamos gastronómicos de Brazatortas y plato estrella del Mesón Benito, junto al cochifrito y otras propuestas de cocina tradicional. De hecho, el cochinillo se ha convertido con los años en uno de los platos por los que muchos visitantes se desplazan expresamente hasta este pueblo.

Fachada del Mesón Benito de Brazatortas
El restaurante cuenta además con el reconocimiento de la Guía Repsol, que le concede un Solete y destaca entre sus especialidades el cochinillo asado y frito, los quesos manchegos o la tortilla de patatas. A ello se suman las buenas valoraciones de quienes han pasado por sus mesas.
Pero el Mesón Benito guarda además una historia en su propia fachada. Una placa recuerda que en esa misma casa nació Millán Salcedo. El propio humorista regresó a Brazatortas en abril de 2014 para descubrir este reconocimiento, en un homenaje organizado por el Ayuntamiento en el inmueble que hoy alberga el restaurante.
Mucho más que sentarse a comer
La visita puede servir también para descubrir uno de los rincones naturales más singulares de la provincia. Brazatortas se encuentra en pleno Valle de Alcudia y junto al Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona, un enorme espacio de encinas, pastos, montes y caminos en el que resulta fácil alejarse del ruido y encontrarse con paisajes todavía poco conocidos.
Es, por tanto, un destino especialmente atractivo para quienes disfrutan del senderismo, las rutas en bicicleta, la observación de animales o las escapadas al aire libre. Y después del recorrido, queda el otro plan: volver al pueblo, buscar mesa en uno de sus pocos bares y restaurantes y rematar la jornada con un cochinillo recién hecho.
Naturaleza, gastronomía y hasta un pequeño pedazo de la historia del humor español concentrados en un mismo lugar.
