No hay una calle que recorrer de principio a fin ni una manada que avance en una única dirección hasta alcanzar una plaza de toros. En Fernán Caballero las reglas son diferentes. Durante unas dos horas, dos toros bravos permanecen sueltos simultáneamente en un recinto urbano con forma de V y los corredores deben estar pendientes de lo que tienen delante, pero también de lo que puede aparecer a sus espaldas.
Es el denominado encierro «al estilo fernanduco», una tradición que cada 30 de agosto convierte a esta pequeña localidad ciudadrealeña en punto de encuentro de aficionados llegados desde distintos lugares y que constituye uno de los actos centrales de sus fiestas patronales en honor a San Agustín.
Su principal diferencia con otros encierros está precisamente en el recorrido. Los dos astados son soltados en una zona acotada de las calles del municipio que dibuja una uve. No existe, por tanto, una carrera convencional desde unos corrales hasta una plaza.

Otra vista del encierro de Fernán Caballero
Los animales pueden cambiar de dirección y recorrer los distintos brazos del recinto, lo que provoca una de las imágenes más características de la celebración: un corredor puede alejarse de un toro y encontrarse con el segundo de frente.
En el tramo final del festejo se introduce un carro en el recorrido para citar a los animales, una costumbre vinculada desde hace años a la celebración y que contribuye a prolongar la expectación antes de dar por terminado el encierro.
Una tradición que se remonta al siglo XIX
La relación de Fernán Caballero con estos festejos viene de lejos. Las referencias históricas sitúan sus orígenes aproximadamente en 1850, lo que convierte a esta celebración en una de las tradiciones taurinas populares más antiguas de la provincia de Ciudad Real.
Hasta su nombre tiene historia. Durante décadas, en los antiguos programas de fiestas aparecía anunciado como «tradicional encierro al estilo de Pamplona». No fue hasta 1989 cuando comenzó a utilizarse la denominación que terminaría dándole identidad propia: «encierro al estilo fernanduco».
Esa singularidad obtuvo reconocimiento oficial el 24 de agosto de 2012, cuando los encierros fueron declarados Fiesta de Interés Turístico Regional. La resolución fue publicada posteriormente en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.
Desde entonces, la cita ha reforzado su condición de principal escaparate festivo de Fernán Caballero. En ediciones recientes, el Ayuntamiento ha llegado a prever la asistencia de entre 3.000 y 4.000 personas, varias veces la población habitual de la localidad.
Y el encierro no está aislado del resto de las fiestas. San Agustín se celebra del 27 al 31 de agosto con gigantes y cabezudos, pólvora, calderetas, vaquillas y actos religiosos.
Este 2026, además, Fernán Caballero llegará a sus fiestas con un segundo reconocimiento regional, después de que la procesión y la tradicional quema de castillos del 28 de agosto hayan sido también declaradas Fiesta de Interés Turístico Regional.
Pero el día 30 las miradas volverán a las calles. Porque durante unas horas Fernán Caballero vuelve a aplicar su particular lógica: aquí no basta con saber de qué toro se está huyendo. También hay que saber dónde está el otro.
