miércoles, 22 de julio de 2026
Cartel del río Guadiana en las cercanías de las Tablas de Daimiel
Cartel del río Guadiana en las cercanías de las Tablas de Daimiel
Radiografía de las aguas subterráneas - 22/07/2026 14:18 - Ciudad Real

El Acuífero 23 se encuentra actualmente en mejores condiciones que durante la grave crisis hídrica de 1995, pero sus niveles están descendiendo paulatinamente y podrían comprometer en los próximos años la viabilidad de explotaciones agrícolas y ganaderas, así como de la industria agroalimentaria de Ciudad Real.

Es una de las principales conclusiones del estudio hidrogeológico encargado por la Diputación provincial y elaborado por Tragsatec, en colaboración con la Confederación Hidrográfica del Guadiana y las comunidades de usuarios de aguas subterráneas. El documento está pendiente todavía de la validación definitiva del Instituto Geológico y Minero de España.


El presidente de la Diputación, Miguel Ángel Valverde, ha presentado este miércoles las conclusiones del trabajo, que actualiza parámetros hidrogeológicos que, en algunos casos, procedían de investigaciones realizadas en 1979.

Según ha explicado, el acuífero conserva importantes reservas y no se encuentra ante un escenario de agotamiento inmediato. Un ciclo prolongado de lluvias permitiría incluso recuperar parte del agua perdida, como sucedió tras las abundantes precipitaciones de 2010.

Sin embargo, el estudio también detecta un descenso continuado de los niveles freáticos que podría acelerarse si se mantienen las actuales tendencias pluviométricas. “El estudio nos dice cómo estamos, ahora corresponde buscar las soluciones”, ha resumido Valverde.

La situación no es uniforme en toda la provincia. Las zonas más afectadas por la bajada del agua se localizan en la masa subterránea del Campo de Calatrava y en el sector oriental de Mancha Occidental II. Por el contrario, la mayor concentración de reservas se encuentra en la zona central del acuífero, aproximadamente entre Daimiel y Tomelloso.

El trabajo también analiza la transmisividad, es decir, la facilidad con la que el agua circula entre las distintas formaciones geológicas. Aunque las masas están conectadas, el recurso no se desplaza con la misma rapidez ni facilidad en todas las zonas.

Además, se han identificado importantes acumulaciones de agua en acuíferos jurásicos más profundos, situados a cientos de metros. Su posible aprovechamiento o su conexión con las capas superiores requerirían, no obstante, nuevos estudios técnicos e inversiones específicas.

Del tiempo de las restricciones al de las soluciones

Valverde ha defendido que ha llegado el momento de dejar atrás una gestión basada exclusivamente en las restricciones, la reducción de dotaciones y las sanciones para abrir una etapa centrada en las inversiones.

El presidente provincial ha reconocido que la gestión responsable puede exigir controles, pero ha afirmado que esas medidas no son suficientes después de décadas en las que los agricultores han modernizado sus regadíos, cambiado cultivos y asumido con sus propios recursos la implantación de técnicas más eficientes.

La Diputación plantea cuatro grandes líneas de actuación: la recarga de los acuíferos, la reutilización de aguas regeneradas, la construcción de infraestructuras hidráulicas y la movilización de recursos procedentes de otras masas de agua o cuencas.

Entre las posibles medidas figura el aprovechamiento de las reservas existentes en acuíferos profundos para reforzar las capas superficiales, siempre que sea técnica y ambientalmente viable. También se propone construir balsas, presas y embalses que permitan almacenar el agua de los episodios de lluvias intensas para utilizarla durante los periodos secos.

Valverde ha citado el proyecto del embalse de Montizón, acordado y presupuestado hace más de una década, pero que todavía no se ha ejecutado. La infraestructura contemplaba una capacidad de 15 hectómetros cúbicos, cuatro destinados al abastecimiento humano y once al regadío.

También ha reclamado inversiones públicas para extender la utilización de aguas residuales depuradas, siguiendo el ejemplo de comunidades como Murcia y Valenciana. En la provincia ha destacado la iniciativa impulsada por los propios agricultores de Tomelloso para aprovechar agua regenerada.

Una amenaza para la agricultura familiar

El presidente de la Diputación ha advertido de que la reducción del agua disponible no afecta únicamente a los agricultores, sino al empleo, la industria agroalimentaria, el comercio y el futuro de numerosos municipios.

La reducción de las dotaciones está favoreciendo, según ha indicado, una progresiva concentración de las explotaciones. La necesidad de disponer de más superficie para conservar el mismo volumen de agua dificulta la continuidad de pequeños y medianos agricultores y facilita la entrada de grandes operadores y fondos de inversión.

La falta de agua es un problema de todos”, ha afirmado Valverde, quien ha advertido de que el deterioro del acuífero podría acelerar la pérdida de población en las zonas rurales.

La Diputación trasladará las conclusiones del estudio a las instituciones europeas, al Gobierno de España y al Ejecutivo de Castilla-La Mancha. Aunque la institución provincial no dispone de competencias para acometer las grandes obras necesarias, Valverde ha asegurado que impulsará el debate y reclamará una respuesta coordinada.

“No habrá una única solución, sino varias”, ha concluido, antes de advertir de que todavía existe margen para actuar, pero que las infraestructuras hidráulicas, los proyectos de recarga y los sistemas de regeneración necesitan planificación, financiación y años para ponerse en marcha.

El Acuífero 23

Conocido actualmente como el sistema de masas de agua subterránea de La Mancha Occidental, el Acuífero 23 funciona como una gran reserva natural bajo el suelo. El agua de lluvia se filtra lentamente entre las capas permeables de roca y tierra, donde queda almacenada y circula hasta ser extraída mediante pozos o aflorar en humedales y cauces. De él dependen numerosos regadíos, abastecimientos urbanos y espacios naturales como Las Tablas de Daimiel, por lo que cualquier descenso prolongado de sus niveles tiene consecuencias económicas, sociales y ambientales.

Carlos Monteagudo
Carlos Monteagudo

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid, con más de diez años de experiencia en el oficio. Defensor del periodismo de provincias, de las tradiciones y de la vida en los pueblos. Manchego de corazón, apasionado de su gastronomía, su cultura y su idiosincrasia.

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