Cerca de 300 profesionales de los recursos de atención a mujeres de Castilla-La Mancha recibirán formación específica para detectar de forma más temprana posibles casos de violencia machista entre mujeres con discapacidad intelectual y mejorar el acompañamiento que reciben cuando son víctimas.
La iniciativa está dirigida a profesionales de la Red de Centros de la Mujer, los recursos de acogida para víctimas de violencia de género y los Centros Amparo de la región, y pretende reducir las dificultades adicionales que pueden aparecer a la hora de identificar situaciones de violencia.
Así lo ha explicado la consejera de Igualdad, Sara Simón, durante su visita a una jornada formativa celebrada en Ciudad Real, donde ha advertido de las «barreras adicionales» que la discapacidad intelectual «presenta a la hora de atender y de acompañar a mujeres, muy especialmente para identificar y combatir la violencia de género».
La formación será impartida por Plena Inclusión y llegará a las cinco provincias de Castilla-La Mancha mediante un total de diez sesiones, dos por provincia. En ellas también participarán mujeres con discapacidad intelectual para trasladar sus propias experiencias.
El programa abordará cuestiones relacionadas con la discapacidad intelectual desde un enfoque de derechos, la autodeterminación y la capacidad jurídica, además de la necesidad de garantizar una información adaptada y favorecer procesos de liderazgo y empoderamiento.
Detectar las señales de alerta
Una parte específica de las sesiones estará centrada en la violencia de género, proporcionando herramientas para reconocer señales de alerta y determinadas conductas de las víctimas que puedan indicar la existencia de una situación de violencia.
También se analizarán las principales barreras que encuentran las mujeres con discapacidad intelectual a la hora de pedir ayuda y se ofrecerán pautas para garantizar un acompañamiento adecuado desde los distintos recursos públicos.
Simón ha incidido en la situación de «especial vulnerabilidad» que pueden sufrir estas mujeres, especialmente ante episodios de violencia sexual, y ha defendido que una mayor especialización de los profesionales permitirá mejorar la respuesta.
La consejera se ha mostrado convencida de que estas herramientas «permitirán que más mujeres sean, incluso, conscientes de la violencia que sufren y puedan así pedir ayuda».