Un estudio hidrogeológico, dado a conocer este lunes por la Diputación Provincial de Ciudad Real, alerta que un total de 2.182 pozos de agua subterránea aparecen secos en el ámbito que abarca el gran acuífero de La Mancha Húmeda, y que las previsiones apuntan a un empeoramiento progresivo de la situación en los próximos años.
Proyecto RealWater
El estudio, realizado en el marco del Proyecto RealWater, estima que el número de pozos afectados podría elevarse hasta el 13 % del total en cinco años y alcanzar el 17 % en el horizonte de 2036 si se mantiene la tendencia actual, una situación directamente vinculada al prolongado periodo de sequía que atraviesa el acuífero, ha informado la institución provincial en un comunicado.
El presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde, y la vicepresidenta Sonia González, han conocido las principales conclusiones de este trabajo impulsado junto a Aqualia y Emaser, con participación de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, Tragsatec y las Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS), cuyos datos todavía no se han hecho público, pero se darán a conocer en breve.
El análisis, realizado a partir de más de 300 estudios hidrogeológicos y unas 500 columnas geológicas, ha evaluado cerca de 29.200 captaciones legales existentes en las masas de agua estudiadas.
2.182 pozos aparecen ya secos
Según los datos presentados, 2.182 pozos aparecen ya secos, lo que representa el 7,5 % del total.
Los técnicos responsables del estudio explicaron que la situación puede ser aún más preocupante de lo que reflejan las cifras, ya que muchas captaciones que todavía mantienen agua presentan problemas para sostener caudales suficientes, obligando a reducir tiempos de riego o limitar las extracciones.
El trabajo también constata que la provincia atraviesa un ciclo seco prolongado de aproximadamente once años que ha provocado descensos importantes en los niveles piezométricos.
Tablas de Daimiel
En algunas zonas próximas a las Tablas de Daimiel las bajadas rondan los 20 metros, mientras que en áreas centrales y orientales del acuífero alcanzan entre 25 y casi 30 metros, llegando en algunos puntos a mínimos históricos.
Entre las zonas con mayores dificultades figuran áreas comprendidas entre Tomelloso y Socuéllamos, el sur de Daimiel y espacios periféricos del Acuífero 23, donde la disminución de niveles tiene consecuencias más inmediatas sobre las captaciones y la actividad agraria.