Los usuarios habituales de la línea Avant entre Ciudad Real y Madrid atraviesan una situación «insostenible» tras el accidente ferroviario de Urda, que ha obligado a sustituir temporalmente las conexiones ferroviarias por un servicio de autobuses. Una alternativa que, según denuncian, hace prácticamente «imposible» mantener los desplazamientos diarios entre ambas ciudades.
Así lo ha trasladado el presidente de la Asociación de Usuarios de la Línea Avant Ciudad Real-Madrid, Pablo López, durante la reunión de la Plataforma Ciudadana en Defensa del Servicio de Alta Velocidad y Avant de Ciudad Real, celebrada este jueves en el Ayuntamiento de la capital.
«Quien puede, está intentando no viajar», ha advertido López, quien ha puesto de manifiesto las dificultades que afrontan los ciudadanos que necesitan desplazarse diariamente a Madrid por motivos laborales o personales y que ahora deben realizar los trayectos de ida y vuelta por carretera.
A las complicaciones que supone este sistema alternativo de transporte se suma, según ha denunciado el representante de los viajeros, la falta de información sobre la prestación del servicio, que incrementa la incertidumbre de quienes dependen de estas conexiones.
La reunión, presidida por el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, ha contado con representantes de los grupos municipales de PP, PSOE y Ciudadanos, el concejal no adscrito, asociaciones de usuarios, colegios profesionales, FECIR y la Cámara de Comercio.
El encuentro ha comenzado con un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente ferroviario de Urda, ocurrido la pasada semana, y con la lectura de la declaración institucional aprobada por la Corporación municipal.
En ella, el Ayuntamiento ha reiterado sus condolencias a las familias de las víctimas, su reconocimiento a los servicios de emergencia y su compromiso con la recuperación de la confianza en un transporte que considera esencial para Ciudad Real.
Los integrantes de la plataforma han coincidido en la necesidad de mantener un trabajo conjunto para recuperar cuanto antes la normalidad ferroviaria, devolver al servicio de alta velocidad la fiabilidad que tuvo durante años y garantizar, por encima de todo, la seguridad de los viajeros.
La preocupación no se limita a los desplazamientos cotidianos, sino también a las consecuencias que la interrupción de las conexiones ferroviarias puede tener para una ciudad cuya relación laboral, económica y social con Madrid depende en buena medida de la alta velocidad.
