Hacer el camino inverso. Su familia migró hace años del pueblo a la ciudad, pero décadas después Paco Urbanos ha cambiado la gran ciudad, Madrid, por un pequeño pueblo de Cuenca de 300 habitantes, Torrubia del Campo, y todo ello con un propósito muy positivo para el pueblo: recuperar el «punto de encuentro» de su gente.
«Un pueblo sin bar no es nada, es un centro social», explica este madrileño con raíces en el pueblo, puesto que sus padres, abuelos, incluso sus suegros son del pueblo, por lo que ahora decidió dar este cambio de vida para volver a su origen y también poder estar con sus amigos, como explica en una entrevista con la Cope, que se hizo eco de este caso.
«Quería reabrir el bar para la gente del pueblo», subraya, puesto que este es el lugar donde los vecinos acuden a reunirse, ver la tele, jugar a las cartas, tomar café o incluso decisiones, puesto que, según señala, en el bar «se junta todo el pueblo, jóvenes, mayores…».
Los únicos no fueron fáciles, ya que abrió en agosto, en plena semana de fiestas. Además había cerrado el otro bar del pueblo, por lo que fue complicado, pero agradece el apoyo que está recibiendo.
«La gente del pueblo van todos a una, te ayudan en todo y durante todo el año», celebra, mientras reconoce estar feliz por este cambio de vida, al igual que los torrubianos, que están «muy contentos» por haber recuperado su lugar reunión gracias a Paco Urbanos y su Bar El Gorrión.
