De las 28 agresiones a médicos en Castilla-La Mancha, la mayoría han sido de amenazas y coacciones de carácter asistencial contra mujeres jóvenes en atención primaria y, mayoritariamente, consumadas por mujeres.
Son datos que ha dado a conocer el Colegio Oficial de Médicos de Toledo (COMT) con motivo del Día Europeo contra las agresiones a médicos y profesionales sanitarios, órgano que , en nota de prensa, vuelve a alzar la voz ante una problemática que «sigue enquistada en las consultas».
Para el presidente del COMT, Raúl Calvo, la violencia en el ámbito sanitario exige un cambio de paradigma «urgente ante un problema más social que sanitario que debemos arreglar entre todos”, ha afirmado. Calvo advierte del profundo impacto, a menudo invisible, que estos episodios generan en los facultativos, subrayando que “cualquier médico o médica que sufre una agresión no vuelve a ser nunca el mismo”.
Por ello, el presidente de la corporación médica toledana insiste en la importancia de concienciar a la sociedad y a la Administración advirtiendo de que “es muy importante cuidar a quienes estamos cuidándoles”, ya que “no podemos permitir que el lugar donde un profesional ejerce su vocación de servicio se convierta en un entorno de miedo o desconfianza”.
Atención Primaria y mujeres jóvenes, el colectivo más vulnerable
El análisis pormenorizado de los datos autonómicos revela a quiénes afecta más esta lacra. En Castilla-La Mancha, siete de cada diez víctimas de estas agresiones son médicas (71,4%). También es especialmente llamativo que, junto a ellas, los residentes y facultativos menores de 35 años conforman el otro gran grupo de riesgo, acumulando el 42,3% de los incidentes registrados en la región al abrir la puerta de sus consultas.
El ámbito más castigado sigue siendo, con diferencia, la Atención Primaria, que concentra el 57% de los incidentes (un 25% en consultas ordinarias y un alarmante 32% en las Urgencias de Primaria). A estos datos le siguen las Urgencias Hospitalarias, que aglutinan una cuarta parte de los ataques (25%).
La raíz de estos episodios violentos es, en su inmensa mayoría (82%), de carácter asistencial. Más de la mitad de los altercados (52,2%) se inician por discrepancias del paciente con la atención médica recibida, o por exigir informes que no se ajustan a criterios clínicos (43,5%). Unas situaciones que derivan en amenazas o coacciones (46%), insultos (43%) e incluso en lesiones (11%).
Respecto al perfil de quienes ejercen esta violencia, el informe autonómico arroja datos muy específicos: la totalidad de los atacantes en Castilla-La Mancha durante el pasado año (100%) se encontraban en la franja de edad de entre 40 y 60 años. Además, en una abrumadora mayoría (el 85,7%), los altercados fueron protagonizados por mujeres.
El escudo colegial y la necesidad de denunciar
Aunque los datos reflejan que una gran parte de las agresiones comunicadas logran formalizarse en denuncias ante la Policía Nacional o la Guardia Civil, desde la institución colegial intuyen que aún existen muchos episodios de violencia verbal, insultos o amenazas diarias que los médicos asumen como “gajes del oficio” y que ni siquiera llegan a comunicarse al Colegio.
Para combatir esta resignación, la secretaria general del COMT, Eva García Camacho, hace un encarecido llamamiento a todos los colegiados de la provincia de Toledo porque “no podemos tolerar ni normalizar el insulto, la coacción o la amenaza en nuestro puesto de trabajo. Es absolutamente fundamental que cualquier médico que sufra un episodio de violencia, por leve que le parezca, lo comunique a su Colegio y dé el paso de denunciarlo ante las Fuerzas de Seguridad».
Para evitar que afronten estas situaciones en solitario, García Camacho recuerda a los facultativos toledanos que la corporación es su mayor escudo, destacando que “queremos que los médicos sepan que el Colegio de Médicos de Toledo les escucha, les ofrece apoyo psicológico si lo necesitan y pone a su disposición todos sus recursos y nuestra asesoría jurídica para acompañarles durante todo el proceso”, ya que “formalizar la denuncia es la única vía para lograr sentencias y frenar a los agresores reincidentes”, concluye la secretaria general.