Su valle es uno de los lugares más espectaculares de Castilla-La Mancha. Es Reserva de la Biosfera desde 2019. Tiene uno de los monumentos naturales que más impresionan a los visitantes y sobre todo destaca por sus aguas turquesas y cristalinas que lo hacen ser considerado uno de los ríos más limpios de Europa.
Hablamos del río Cabriel, que se extiende por 277 kilómetros, buena parte de ellos por Castilla-La Mancha. Nace en los Montes Universales, en Teruel, y después de atravesar Cuenca y Albacete, desemboca en el Júcar, en la provincia de Valencia.
La pureza de sus aguas se debe a varios motivos. Uno de ellos es la escasa población de los municipios que atraviesa, lo que hace un lugar con muy pocos vertidos. Además, la protección ambiental, tanto en Castilla-La Mancha como en la Comunidad Valenciana, propicia que se mantenga la excelente calidad de sus aguas.
El río transcurre por un valle que es una de las mejores muestras de montaña mediterránea calcárea, encajado en sinuosos e impresionantes cañones kársticos tan reconocidos en Cuenca, como son las hoces.
Rico en ecosistemas e ideal para el turismo activo
Alberga ecosistemas característicos de las montañas mediterráneas, y destacan las formaciones boscosas de coníferas y frondosas, galerías fluviales, brezales, matorrales, prados y pastizales, turberas y hábitats de rocas y cuevas.
Sus tobas calcáreas, los meandros, acompañados de cascadas y pozas naturales, lo convierten también en un lugar idílico para actividades de turismo activo, como el rafting, el kayak o el barranquismo.
Los pueblos del Cabriel
Hasta 37 localidades de Cuenca son bañadas por las aguas del Cabriel, además de seis de Albacete y nueve de Valencia y Teruel.
Pero sin duda es el paisaje conquense el que llama la atención, puesto que en esta provincia crea uno de los monumentos naturales más increíbles.
Las Chorreras del Cabriel
Las Chorreas del Cabriel o de Engídanos son un fascinante conjunto de pozas, cuevas, gargantas, cascadas y una vegetación.
En un tramo de un kilómetro y medio del río, el agua moldeó figuras imposibles, que han desembocado en cascadas que dejan con la boca abierta al visitante.
Un sendero bordea todas las chorreras y permite contemplar todas las perspectivas, pero mucho ojo, porque debido a desprendimientos que se produjeron en la DANA de otoño del 2024, el año pasado se prohibió el baño en la zona.
Además, es un entorno con una morfología abrupta, lo que ha hecho que en los últimos años, donde ha habido una gran afluencia de visitantes, haya habido varios accidentes, lo que llevó a limitar también el aforo al entorno.
