Toledo es una ciudad con un peso importante en la historia. Una de las principales ciudades de Castilla y posteriormente en la Monarquía Hispánica, antes de que la corte se trasladase a Madrid, donde su peso nobiliario cayó, aunque perduró el religioso. Pero su época de esplendor dejó múltiples historias que merecen ser recordadas. Los muros de sus edificios acogieron a algunos de los hombres y mujeres más poderosos de la historia, no solo de España, sino del mundo.
En este artículo vamos a tratar sobre el legado de un palacio que en los finales del siglo XX y en el XXI ha recobrado parte de su importancia, aunque quizá nada comparable con lo que ocurrió en el siglo XVI. Hablamos del Palacio de Fuensalida, actual sede de la Presidencia de Castilla-La Mancha, donde se reúne su Consejo de Gobierno, pero es que hace 500 años en sus habitaciones durmió el hombre más poderoso del mundo, Carlos V, en sus patios jugó el que seguiría los pasos de su padre, Felipe II, e incluso entre sus muros murió una emperatriz, regente de Castilla, Isabel de Portugal, esposa del emperador.
Un gran exponente del mudéjar toledano
Pero antes de adentrarnos en la memoria de los personajes históricos que lo habitaron, hay que conocer la cronología que ha convertido al de Fuensalida en uno de los palacios con más curiosidades de la ciudad.
Lo mandó construir Pedro López de Ayala, primer señor de Fuensalida, a mediados del siglo XV. Se trata del mejor exponente palaciego del mudéjar toledano, donde se fusiona el gótico, plateresco y mudéjar.
En la época donde la corte se encontraba en Toledo, fue residencia de nobles, pero después fue perdiendo importancia y pasó por diferentes usos. Fue el cuartel de un batallón, también viviendas en alquiler, e incluso se usó como almacén para maderas.
En 1964 se hizo cargo del mismo la Dirección General de Patrimonio Artístico, que terminó su restauración hacia 1969. En 2010 fue reinaugurado tras otro proceso importante de restauración, que lo dejó con el estado actual, donde luce con máximo esplendor y es sede de los más importantes actos que realiza el Gobierno regional. Allí se celebran, además del Consejo, las ruedas de prensa posteriores y las presentaciones de diversas iniciativas en su magestuoso Salón de Tapices.

Palacio de Fuensalida, en Toledo. Foto: Gobierno de Castilla-La Mancha.
Importantes figuras que pasaron por el Palacio de Fuensalida
Los de Ayala fueron uno de los linajes más poderosos en la época de gobierno de los Trastámara en Castilla. Pedro López de Ayala y Guzmán se casó con Elvira de Castelleda y Orozco. Tuvo una especial importancia en el cerco y la batalla de Antequera en 1410, donde perdió un ojo y por ello le apodaron El Tuerto. En 1445, con el palacio ya construido, fue reconocido como el I Señor de Fuensalida por Juan II.
Más de medio siglo después, la importancia del palacio ascendió. Isabel de Portugal, reina de Castilla y Aragón y emperatriz del Sacro Imperio Románico Germánico por su matrimonio con Carlos I de España y V de Alemania, puso sus ojos en el palacio.
Decidió establecer su corte permanente en Toledo y durante las largas ausencias del emperador ella era la regente de las coronas de Castilla y Aragón. Durante las reformas que se produjeron en el Alcázar de Toledo, Isabel trasladó su residencia al Palacio de Fuensalida, por el que pasaron algunas de las personalidades artísticas más relevantes de la época, como Garcilaso de la Vega. El palacio también se vincula a otros relevantes nombres, como el de Lope de Vega y El Greco.

Palacio de Fuensalida, en Toledo. Foto: Gobierno de Castilla-La Mancha.
Una muerte que cambió el destino de la corona
Pero sin duda, el hecho más destacado de toda su historia es que el 1 de mayo de 1539 dentro de estos muros falleció la emperatriz Isabel, cuando Carlos V y su hijo Felipe se encontraban en Madrid.
Esta muerte hundió al emperador, que posteriormente se retiró primero al Monasterio de La Sisla y después al de Yuste, acompañado por otro personaje histórico muy vinculado a Toledo, como es su relojero, Juanelo Turriano.

Palacio de Fuensalida, en Toledo. Foto: Gobierno de Castilla-La Mancha.

Palacio de Fuensalida, en Toledo. Foto: Gobierno de Castilla-La Mancha.
