Como ocurren muchas de las grandes cosas, sucedió por casualidad. Un niño llamado Javier Urrutia Román, nacido en Madrid pero se podría decir que toledano ya que toda su corta vida ha vivido en Santa Cruz del Retamar (Toledo), al que siempre le ha corrido sangre vasca por sus venas por parte paterna, se fijó en una cesta de mimbre del abuelo (una cesta «viajera», ya que había hecho un viaje a América de ida y vuelta).
Tal circunstancia, unida al hecho de que su padre, José, le llevaba los veranos a ver partidos de cesta punta (Jai Alai en euskera) al País Vasco, activó su particular «efecto mariposa». Aprendería a jugar a este deporte hasta el punto de que hace pocos meses se ha estrenado como profesional. Y parece que se le da muy bien.

Javier Urrutia, estrenándose de profesional en Miami. Foto: Danny Erdocio.
Sus padres regentan una farmacia en Santa Cruz del Retamar
Sus padres regentan una farmacia en Santa Cruz del Retamar. Cuenta el padre que al ser un deporte muy técnico y viendo que le gustaba tanto, le llevaron a una escuela para que aprendiese. Tenía 7 años. Empezó a ejercitarse en Gernika y después en la escuela de Markina (Bilbao), desde los 13 años.
Entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, ha firmado su primer contrato de tres meses con el Casino Dania Beach, de Miami (Florida, Estados Unidos), debutando como profesional contra jugadores que son la élite de este deporte.
Cuenta el padre que los torneos están organizados por empresas privadas y revela que este deporte está volviendo a coger cierto auge en el norte y País Vasco, toda vez que en los años 80, sobre todo, vivió grandes momentos de esplendor. En Florida llegó a haber 14 casinos en cuyos frontones se jugaba a Jai Alai y se apostaba mucho. También en otros países como Italia, Filipinas y Méjico.
Sobre el potencial de su hijo, José es prudente. Recuerda que fue campeón de Vizcaya en categoría infantil y que, en juvenil y sub-22, venció en un torneo que se celebra en Gipuzkoa, Álava y La Rioja.
Javier podría ir al Mundial de Argentina en septiembre
Con todo, a pesar de su prudencia, es verdad que Javier podría ser preseleccionado para acudir al Mundial de Argentina que se celebra en septiembre, la máxima cita de un deporte del que es muy difícil vivir. Y cuando se abandona su práctica, hay que tener alguna alternativa en el zurrón.
Estos días Javier, que estudia Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en Deusto, está disputando el Grand Slam de Markina-Semein, prueba puntuable para el circuito Jai Alai League y organizada por la empresa Eraman! Jai Alai. Está disputando el torneo junto a Jon Zabala.
Recuerda Javier el primer día que su padre le llevó a ver un partido en un frontón, cuando le picó el gusanillo. Empezó a jugar en un frontón cercano a su pueblo, inferior a 54 metros, la medida reglamentaria, y tras sus pinitos en la escuela de Markina, pasó a entrenar en Madrid.

Un toledano en la corte vasca de la cesta punta.
«Fiesta alegre»
Lo primero que le gustó del juego fue la velocidad. La misma que lleva en su progresión para convertirse en un deportista de élite de Jai Alai, que en euskera significa «fiesta alegre», lo que para él, un toledano, significa un juego al que le llevaron la casualidad, la curiosidad y la sangre (vasca) que corre por sus venas.
