En pleno corazón de la Sierra Norte de Guadalajara, Hiendelaencina vive cada Viernes Santo una de las representaciones más intensas y emocionantes de la región: la Pasión Viviente. Una celebración que une tradición, participación popular y una puesta en escena que envuelve al visitante desde el primer instante y que es Fiesta de Interés Turístico Regional desde 2001.
La escenificación se realiza por los vecinos del pueblo de Hiendelaencina y en un número de casi 130 actores, todos ellos no profesionales, y se desarrolla en la Plaza Mayor y en un paraje de las afueras del pueblo, un montículo en el que se escenifica la Crucifixión, y en el que cada año acoge a más de 3000 visitantes a las 12:15 el Viernes Santo.
Origen
La Pasión Viviente nació impulsada por los propios vecinos, que descubrieron en su paisaje serrano un escenario natural perfecto para recrear los episodios de la Pasión. Desde entonces, la localidad se convierte en un teatro al aire libre donde se suceden las escenas bíblicas entre callejas, explanadas y parajes que parecen creados expresamente para esta representación.
Se inició en el año 1972, por impulso del entonces sacerdote Don Bienvenido Larriba y del maestro Abelardo Gismera, que con un grupo de jóvenes, sacaron a la calle el Vía Crucis que se realizaba en el interior de la Iglesia. Tomaron como base una transcripción literal de los Textos Bíblicos, que aderezada con un lenguaje popular, fresco, respetuoso, e incluso, en muchos casos, fruto de la improvisación, dio forma a unos diálogos que se conservan desde entonces.
Los actores, todos ellos no profesionales y vecinos del pueblo, escenifican la Pasión Viviente en la Plaza Mayor, culminando la obra con la crucifixión en un pequeño cerro cercano y con el Alto Rey como telón de fondo.
La obra, estructurada en escenas cuidadosamente preparadas, se desarrolla con una seriedad y un respeto que sorprenden al visitante. Romanos, discípulos, pueblo llano, autoridades… todos son encarnados por los habitantes de Hiendelaencina, que mantienen viva esta tradición con un compromiso ejemplar.
La ultima cena, el huerto de los olivos, los juicios ante Caifás, Pilatos, las caídas y la crucifixión son escenas que se ejecutan en riguroso directo aportando realismo, autenticidad y sentimiento que invita al recogimiento del espectador. Todo ello acompañado de emotivos temas musicales.
La iluminación natural, el silencio expectante del público y la potencia del entorno serrano convierten la Pasión Viviente en una experiencia cargada de autenticidad y emoción, capaz de conmover incluso a quienes no son habituales de las celebraciones religiosas.
Detalles adicionales
La representación recorre diferentes espacios del municipio, generando un itinerario dramático que aprovecha las pendientes, la piedra y la vegetación propia de la sierra para potenciar el dramatismo de cada escena. La persona visitante se mueve junto a los protagonistas, lo que crea una inmersión total en el relato. La obra se ha consolidado como una de las representaciones vivientes más reconocidas de la provincia por su autenticidad, su calidad interpretativa y el impacto visual del paisaje que la rodea.
Es un evento del que todos los vecinos se sienten orgullosos, se ha representado desde 1972 de forma ininterrumpida, haga frío, lluvia o nieve y quieren conservar la tradición.
Evidentemente y a pesar del trabajo desinteresado de todos los vecinos y amigos, la representación de la Pasión conlleva una serie de gastos ineludibles, por lo que todo aquél que desee colaborar económicamente puede hacer sus donaciones en la cuenta corriente que la Asociación Loin de la Encina tiene para este fin.
