El Hospital Universitario de Guadalajara ha elaborado un nuevo protocolo de cuidado de enfermería para personas ostomizadas, cuyo desarrollo ha estado liderado por las enfermeras Manuela Galán Tundidor, Ana Pérez Castro, Inmaculada Wandelmer Berlinches y Eva Zapater Sorribas.
El objetivo es estandarizar los cuidados a estas personas a través de un documento con el que garantizar una atención homogénea, segura y de calidad desde el momento en que el paciente es informado de la intervención, abarcando todo el proceso asistencial y el seguimiento reglado en consulta especializada hasta los tres años, e incorporando cuidados basados en la mejor evidencia científica disponible.
A través de este protocolo, el equipo impulsor de la guía de buenas prácticas basadas en la evidencia científica para la atención a personas que viven o esperan una ostomía pone a disposición de todos los profesionales una herramienta clave para mejorar la coordinación asistencial, la seguridad del paciente y la calidad de los cuidados.
Para ello, recoge las intervenciones en cada fase del proceso, desde la preparación preoperatoria, el abordaje en el quirófano y la reanimación a la atención en UVI cuando es necesario, los cuidados en planta de hospitalización y el seguimiento posterior desde la consulta de ostomías.
Asimismo, define los circuitos de atención, los momentos clave de valoración y las actuaciones específicas en cada ámbito asistencial.
Por otra parte, el documento hace referencia a los recursos materiales disponibles en el centro, la educación sanitaria dirigida al paciente y su familia y los cuidados en el postoperatorio inmediato, así como los diagnósticos de enfermería asociados a este proceso.
De forma complementaria, se ha elaborado material de apoyo para los profesionales y se ha previsto desarrollar una formación con la que mejorar el conocimiento sobre tipos de cirugías, dispositivos de ostomía y manejo práctico. También se han incorporado documentos dirigidos al paciente, como el consentimiento informado para el uso de imágenes, trípticos educativos y toda la documentación que se facilita en el momento del alta.
Un estoma es una abertura artificial creada quirúrgicamente en el abdomen mediante una ostomía para desviar el flujo de heces u orina hacia una bolsa externa, sustituyendo la función natural de eliminación cuando el intestino o la vejiga no funcionan correctamente. Cuando a una persona se le comunica que deberá vivir con un estoma suele afrontar dificultades físicas, emocionales, sociales y prácticas, algo que provoca un gran impacto y miedo.
Las enfermeras estomaterapeutas desempeñan un papel fundamental antes, durante y después de la cirugía y constituyen una figura de apoyo y referencia a lo largo de todo el proceso. Preparan emocionalmente a la persona y a la familia, acompañan y resuelven dudas a lo largo del proceso, entre otras muchas competencias.
El trabajo realizado por parte de Enfermería de la GAI (Gerencia de Atención Integrada) de Guadalajara se enmarca en el periodo de sostenibilidad de la Guía de Buenas Prácticas en Cuidados de la Persona que vive con una ostomía o está en proceso de recibirla (Guía BPSO), una de las cuatro guías implantadas en la GAI para lograr la acreditación como Centro Comprometido con la Excelencia en Cuidados.
Esta acreditación se ha obtenido en 2025 y el protocolo que acaban de presentar demuestra la apuesta por su continuidad y su integración en la práctica clínica habitual para garantizar la aplicación de la última evidencia a los cuidados.
Apuesta por la excelencia en cuidados
La implantación de la evidencia en los cuidados se enmarca en la estrategia de la calidad y la seguridad en la asistencia sanitaria reduciendo la variabilidad en la práctica clínica y a través de un modelo que implica a Atención Primaria, hospitales y universidades.
La Gerencia de Guadalajara fue seleccionada en 2021 como candidata para ser Centro Comprometido con la Excelencia (Best Practice Spotlight Organizations, BPSO), un programa impulsado por la Asociación Profesional de Enfermeras de Ontario (RNAO).
Para obtener la acreditación BPSO era necesario implementar, mantener y valorar los resultados de tres guías de buenas prácticas a lo largo de tres años. En el caso de Guadalajara la acreditación se obtuvo no con tres sino con cuatro guías implantadas, concretamente la guía para el apoyo a pacientes ostomizados, una guía de apoyo a la lactancia materna, una guía sobre el abordaje del manejo vesical e intestinal en adultos y una guía sobre la prevención de las lesiones por presión.
