La Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS) mantiene reforzada la vigilancia de la calidad del agua ante el riesgo de que lluvias torrenciales arrastren cenizas, sedimentos y posibles metales pesados derivados del incendio forestal de la Sierra Norte hasta los embalses y, posteriormente, a la planta potabilizadora de Mohernando.
Aunque los parámetros actuales se encuentran dentro de la normalidad, la entidad no descarta que un episodio de precipitaciones intensas pueda elevar la turbidez del agua y obligar a adoptar medidas adicionales.
«Estamos en alerta, pero ahora mismo estamos tranquilos», ha afirmado este martes el vicepresidente de la MAS, Juan Carlos Martín, durante la presentación del balance del año hidrológico 2025-2026.
El vicepresidente de la MAS ha insistido en que, a día de hoy, los controles no reflejan una alteración preocupante de la calidad del agua, aunque el seguimiento se ha intensificado para detectar cualquier cambio. «Estamos dentro de los parámetros normales», ha reiterado tras explicar que la mancomunidad está incrementando las muestras y realizando un seguimiento continuo de la turbidez del agua bruta que entra en la planta potabilizadora de Mohernando.
Y es que, la semana anterior se registró un pequeño repunte en algunos parámetros, según ha señalado, pero se mantuvo dentro de los niveles habituales.
El vicepresidente ha advertido de que el principal riesgo está asociado a la llegada de tormentas fuertes capaces de arrastrar los restos del incendio desde las zonas afectadas hasta los cauces. En ese escenario, la turbidez permitiría detectar la entrada de materiales y sedimentos, mientras que el análisis de posibles sustancias contaminantes, especialmente metales pesados, resulta esencial para evaluar la calidad del agua.
En su comparecencia, Martín ha apuntado que los residuos del incendio observados hasta ahora tienden a decantarse y depositarse en el fondo, una circunstancia que puede facilitar el trabajo de los decantadores de la planta. También ha destacado el papel que puede desempeñar el tratamiento de choque con ozono en el proceso de potabilización, según la información trasladada por los técnicos.
Refuerzo del laboratorio y medidas preventivas
Para hacer frente a posibles alteraciones, la MAS ha reforzado los medios de su laboratorio con la incorporación de equipamiento destinado a mejorar la detección y el análisis de sustancias relacionadas con el incendio. Martín ha cifrado en alrededor de 60.000 a 70.000 euros la inversión adicional realizada para ampliar estos recursos.
Según ha explicado, la planta potabilizadora dispone de tratamientos para garantizar la calidad del agua, pero ha recalcado que cualquier decisión dependerá de los resultados de los análisis y de la evaluación de los responsables técnicos.
«Todas estas decisiones vendrán marcadas y adoptadas siguiendo criterios técnicos«, ha indicado, en referencia a las medidas que pudieran ser necesarias si las lluvias torrenciales provocaran una entrada importante de cenizas o sedimentos.
Como ejemplo de la situación más extrema, Martín ha señalado que, si los parámetros del agua tratada llegaran a incumplir los requisitos de calidad y no pudiera garantizarse su seguridad para el consumo humano, habría que comunicarlo a la población y adoptar las restricciones que correspondieran.
No obstante, ha insistido en que este escenario no es el que se contempla con los datos disponibles actualmente. «Esperamos no llegar a este extremo, pero si tuviéramos que llegar, avisaríamos a la población», ha manifestado.
El vicepresidente de este organismo también ha destacado las actuaciones preventivas de la Confederación Hidrográfica del Tajo, que ha construido albarradas en arroyos de la cuenca del Sorbe y en el entorno de Alcorlo para contribuir a reducir los riesgos derivados de las escorrentías. Estas estructuras están destinadas a frenar el arrastre de materiales, aunque su eficacia dependerá de las características e intensidad de las precipitaciones.
Martín ha recordado que el tiempo de tránsito del agua hasta la planta puede proporcionar cierto margen de reacción, que ha estimado en aproximadamente un día y medio o dos días desde un episodio de tormentas en la cuenca, según las condiciones.
«Ojalá que las lluvias sigan siendo pausadas y tranquilas», ha expresado el vicepresidente, quien ha resumido la posición de la mancomunidad con un mensaje de vigilancia preventiva y confianza en los medios técnicos disponibles.
Reservas y uso responsable del agua
En la misma comparecencia, Martín ha informado de que el embalse de Beleña se encuentra al 38% de su capacidad, con 20 hectómetros cúbicos almacenados, mientras que el de Alcorlo está al 53,4%, con 96 hectómetros cúbicos.
Aunque ha considerado que la llegada del otoño y del invierno puede contribuir a mejorar las reservas, ha pedido mantener un consumo responsable.
La MAS ha cerrado el año hidrológico con un consumo de 47 millones de metros cúbicos, frente a los 43 millones del periodo anterior, lo que supone un incremento del 7,7%.
Por último, el vicepresidente de la Mancomunidad se ha referido a la evolución de la demanda y a como la situación de las reservas obligan a mantener la atención tanto sobre el abastecimiento como sobre la calidad del agua, con especial vigilancia ante los posibles efectos de las precipitaciones sobre las zonas afectadas por el incendio.