El obispo de Ciudad Real asegura que el caso de abusos del exsacerdote le ha quitado el sueño

Melgar ha afirmado que el sacerdote, que fue expulsado de la iglesia tras negarse a aceptar una pena de retiro a un convento durante cinco años, tuvo un comportamiento "moralmente punible"

Gerardo Melgar, obispo de Ciudad Real.

El obispo de Ciudad Real, Gerardo Melgar, ha asegurado que la Iglesia no valora las decisiones judiciales sobre el exsacerdote acusado de abusar de nueve menores en el Seminario Diocesano, aunque ha recordado que la institución eclesiástica consideró que tuvo un comportamiento «moralmente punible».

El prelado, que ha mantenido este jueves un encuentro navideño con los medios de comunicación, ha respondido a las declaraciones que el exsacerdote realizó al término que contra él que se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Ciudad Real, y en las que aseguró que la Iglesia se había «precipitado» a la hora de tomar la decisión de secularizarlo.

Melgar ha defendido la actuación llevada a cabo por la Iglesia en este caso y ha considerado normal que el exsacerdote haya querido defender su inocencia, y ha mantenido que el proceso que abrió la institución eclesiástica al tener conocimiento de los hechos, que se hizo con «toda la legalidad», ha subrayado.

Además, ha puntualizado que ambos proceso «no tenían por que coincidir ni en tiempo ni en valoración» y, por lo tanto, ha negado que haya existido precipitación por parte de la Iglesia.

En este sentido, ha explicado que el proceso penal administrativo llevado a cabo por la Iglesia se debe desligar del proceso judicial, en el que habrá una condena o una absolución, mientras que en el proceso de la Iglesia, lo que ha habido es la imposición de una «penas expiatoria», que buscaban su bien espiritual.

El cura rechazó ir a un convento cinco años

El obispo ha reconocido que tras considerar la Iglesia que había habido un comportamiento moralmente punible se le impuso una pena condicionada que recluía al exsacerdote en un convento por un plazo de cinco años, en el que recibiría tratamiento psiquiátrico y se le invitaría a «reflexionar en qué se tenía que convertir», tras lo cual, el obispo volvería a analizar su caso y se propondría a Roma si se le secularizaba o no.

Pero el exacerdote rechazó «hasta en cinco veces» el aceptar esta pena, por lo que se tuvo que adoptar la decisión de expulsarlo de la Iglesia, ha subrayado Melgar, quien ha reconocido que este caso «ha sido especialmente doloroso» para la Iglesia y para él mismo, que se encontró con este asunto cuando llegó a hacerse cargo de la Diócesis de Ciudad Real.

Ha admitido que la situación «francamente me ha quitado hasta el sueño», aunque ha insistido en defender el papel que la Iglesia ha jugado en todo este proceso, así como la claridad que ha habido durante el mismo, ofreciéndose en todo momento la información adecuada sobre lo sucedido.

Este miércoles quedó visto para sentencia en la Audiencia Provincial de Ciudad Real el juicio contra este exsacerdote que está acusado de haber abusado sexualmente de nueve menores de entre 11 y 14 años que estudiaban en el Seminario Diocesano de Ciudad Real.

La Fiscalía ha mantenido la petición de 40 años

En la última sesión del juicio, que se celebró a puerta cerrada, se han conocido las conclusiones finales de todas las partes, entre ellas las de la Fiscalía, que ha mantenido la petición de pena de 40 años de cárcel para el exsacerdote al considerar que ha quedado probada su implicación en los hechos.