La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), primer sindicato en la Mesa General de Función Pública de Castilla-La Mancha, ha denunciado que el dispositivo del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios Forestales de Castilla-La Mancha (Infocam) afronta «una desactivación masiva» de medios en las próximas semanas pese a que, según advierte, el riesgo de emergencias «no desaparece» con el final del periodo estival.
Según el sindicato, está previsto que hoy se desactive el 22% del dispositivo y que el próximo 25 de septiembre deje de estar operativo otro 60%. De este modo, «en apenas una semana», avisa CSIF, el 82% del operativo quedará fuera de servicio, dejando únicamente 17 autobombas operativas en toda Castilla-La Mancha, a pesar de que «el riesgo continúa siendo alto».
Desde CSIF advierten de que el modelo actual está condicionado por un calendario «rígido» que no responde a la evolución real de las emergencias. Además, afirman que los bomberos y bomberas forestales de la empresa pública de Gestión Ambiental de Castilla-La Mancha (Geacam) ya no intervienen únicamente en incendios forestales, sino también en inundaciones, danas, nevadas, episodios de viento extremo y otros fenómenos meteorológicos adversos.
«Los incendios han cambiado, son de una virulencia mucho mayor. Las emergencias han cambiado. Nuestro modelo también tiene que cambiar. No somos temporeros del fuego, somos un servicio de emergencias», señala Ana Nares, trabajadora y delegada de CSIF en Geacam.
«Nos encontramos con una de las campañas más nefastas que ha vivido Castilla-La Mancha, con 41.000 hectáreas quemadas y 1.187 incendios desde enero hasta la actual semana frente a las 4.100 hectáreas arrasadas y los 1.197 incendios registrados en el mismo periodo del año anterior. Es decir, prácticamente 37.000 hectáreas más que el año pasado en una campaña nefasta cuyos datos evidencian los graves problemas que afectan al dispositivo».
Considera insuficiente la plantilla
CSIF cuestiona además las declaraciones de la consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, sobre la contratación de trabajadores fijos discontinuos como una práctica «habitual» en la empresa pública Geacam. Para el sindicato, cerca del 32% de la plantilla, unas 700 personas, continúa trabajando en condiciones de temporalidad, con contratos de apenas 103 días y pudiendo llegar a encadenar durante mucho tiempo, incluso hasta 9 años, esta situación antes de alcanzar una estabilidad laboral.
«Esta precariedad está provocando dificultades crecientes para atraer y retener profesionales cualificados. Hasta el punto de que, durante la propia campaña, se ha recurrido al SEPE para incorporar trabajadores, incluso en puestos de responsabilidad, con apenas cinco días de formación y sin haber entrenado previamente con su unidad».
Para CSIF, un dispositivo de emergencias no puede limitarse a cubrir puestos sobre el papel: necesita profesionales formados, experimentados y preparados. «Leer un incendio, anticiparse a un cambio de viento o saber cuándo retirarse no se aprende en cinco días. Se construye con formación y experiencia», subraya Juan Saiz, también delegado y trabajador de CSIF en Geacam.
El sindicato denuncia que el Plan Infocam lleva años funcionando con dotaciones insuficientes. «Existen vehículos de nueve plazas que salen con solo cinco trabajadores, autobombas con capacidad para seis profesionales que operan con cuatro y medios aéreos preparados para ocho personas que llegan a funcionar con cinco».
«Caminamos durante horas entre humo, calor y pendientes imposibles. Quienes consolidamos perímetros, protegemos viviendas y trabajamos directamente sobre el combustible y seguimos allí cuando el fuego sigue avanzando, de día y de noche. Es preciso aumentar la plantilla y no perder a los profesionales que hemos formado y después pretender afrontar los incendios con quienes apenas han tenido tiempo de prepararse», añade Saiz.
41.000 hectáreas calcinadas
CSIF destaca la profesionalidad demostrada por los trabajadores durante un verano especialmente complicado que ha arrasado más de 41.000 hectáreas.
El sindicato alerta, además, de las condiciones de trabajo soportadas durante estas emergencias: jornadas de 12 horas enlazadas sin descanso durante varios días, temperaturas extremas, insuficiencia de agua y logística, relevos escasos y falta de material. «Las infraestructuras son asimismo deficitarias, con barracones donde los efectivos han permanecido en turnos de 36 horas, con 12 horas activados en incendios, sin sábanas en las camas, sin toallas, sin material higiénico, sin ventilación a pesar de temperaturas muy altas y con un solo enchufe para cargar todas las emisoras, dispositivos GPS y móviles».
CSIF denuncia asimismo situaciones especialmente preocupantes, como presiones para superar las velocidades establecidas durante los desplazamientos o alojamientos con hasta ocho personas en una habitación, sin ventilación, ventanas o suficientes enchufes, llegando los trabajadores a organizar turnos para cargar emisoras, teléfonos y equipos durante sus periodos de descanso.
La organización considera necesario avanzar hacia una campaña de extinción de al menos seis meses frente a los «escasos» 103 días de la actual campaña de extinción teniendo en cuenta que cada año se prolongan los periodos de altas temperaturas y se debe atraer profesionales, conservar la experiencia acumulada y responder durante todo el año a unas emergencias que ya no entienden de temporadas.
«No podemos exigir profesionales preparados mientras ofrecemos temporalidad, salarios de 1.300 euros y disponibilidad 24/7″, subraya Iván Moncada, delegado y trabajador de CSIF en Geacam, que argumenta que «las condiciones meteorológicas están cambiando, con primaveras más secas y menos lluviosas y temperaturas más elevadas, lo que provoca que el verano comience con un mayor estrés hídrico y aumenta el riesgo de grandes incendios incluso en septiembre. Además, los incendios son cada vez más rápidos y virulentos».