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domingo, 27 de noviembre de 2022
Beatriz Pérez, experta en ecología de los incendios de la UCLM. Al fondo, la zona afectada por el incendio cerca de Puy du Fou. Foto: Rebeca Arango.
Beatriz Pérez, experta en ecología de los incendios de la UCLM. Al fondo, la zona afectada por el incendio cerca de Puy du Fou. Foto: Rebeca Arango.
Una zona que tardará años en regenerarse - 28 junio 2022 - Toledo

«Por unos cuantos años no vamos a ver un paisaje similar«. El incendio del pasado 17 de junio en Toledo, cerca de Puy du Fou y que afectó también a los términos municipales de Guadamur y Argés quemando entre 1.500 y 1.800 hectáreas, calcinó una zona «con un valor ecológico importante«, que además devoró una zona de dispersión del águila perdicera, una especie incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas de Castilla-La Mancha en la categoría «En Peligro de Extinción».


Y es que la experta en ecología de los incendios de la Universidad de Castilla-La Mancha, Beatriz Pérez, pone de relieve en encastillalamancha.es la importancia de la concienciación de que nuestros actos pueden ser peligrosos y provocar incendios. Por ello inciden en que tengamos muy en cuenta las condiciones climáticas a la hora de hacer ciertas actividades, como las tareas agrícolas, o incluso salir al campo en momentos de alto riesgo de incendios.

«Tenemos que ser conscientes y extremar el cuidado. Si es necesario, retrasar en unas horas o algún día para de hacer ciertas tareas en el campo o de mantenimiento, porque lo que podemos perder es mucho«, indica la profesora de la Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica del Campus de Toledo.

Dos incendios en ola de calor

Y es que esta profesional, que estudia cómo se recupera el terreno después de los incendios, como ya está haciendo en este fuego y lo lleva haciendo tres años en el caso de Montesión, avisa de que las condiciones en las que se produjo el incendio de hace 10 días cada vez serán más frecuentes.

«Tanto el incendio del 17 de junio como el de 2019 se han producido en una ola de calor. Por esto es importante decirlo porque el cambio climático está aquí, porque va a ocurrir una y otra vez. No estamos acostumbrados a las olas de calor en junio y cada vez van a haber mayor frecuencia de ellas. En estas condiciones el riesgo de incendio aumenta muchísimo», indica y por ello incide que en los incendios, más allá de los intencionados, se puede producir por «una máquina que esté trabajando y tiene una chispa, un cigarrillo, o cualquier tarea que pueda supone un peligro puede producir un incendio como este».

 

Una especie con muchos problemas y los encinares

Sobre la superficie en la que se propagó el incendio, Beatriz Pérez indica que el fuego se inició en una zona donde sobre todo hay pastos, pero que también evolucionó a espacios de encinares. Una zona mixta con «parte de pasto y cultivo», pero también esas zonas de encinas «que ecológicamente son muy ricas«.

A pesar de ser «una formación más o menos habitual», lo cierto es que la zona tiene «un valor ecológico importante». A todo ello hay que sumar que una buena parte de lo quemado es una zona de dispersión del águila perdicera, una especie «que tiene muchos problemas», por lo que la quema de esta zona les deja sin un hábitat más a estas rapaces.

Beatriz Pérez, experta en ecología de los incendios de la UCLM. Al fondo, la zona afectada por el incendio cerca de Puy du Fou. Foto: Rebeca Arango.

Beatriz Pérez, experta en ecología de los incendios de la UCLM. Al fondo, la zona afectada por el incendio cerca de Puy du Fou. Foto: Rebeca Arango.

 

¿Cuánto tiempo tardará la zona en recuperarse?

En la zona incendio hubo zonas en las que se quemó casi todo, pero en otras solo se quemó la zona de pasto y evolucionó muy rápido sin quemar las copas de las encinas. Por estos motivos y por las distintas especies afectadas, la recuperación será muy distinta. El año que viene las zonas de pastos ya estarán recuperadas, pero no pasará lo mismo con las encinas, que cambiará sus estructuras y tardarán muchos años en volver a ser árboles.

«¿Recuperarse como estaba antes? Si lo que nos referimos a que las especies estén ahí, van a estar, otra cosa es la estructura, que sean árboles», indica esta experta en recuperación de la vegetación tras los incendios, quien explica que muchos individuos «rebrotarán en semanas, pero otros tardarán más».

Por ello muchas zonas de encinar pasarán de ser árboles a tener una estructura de matorral, lo que supone que habrá «un combustible de encinas mucho más continúo y podemos entrar en problemas de recurrencia de incendios y puede haber problemas en futuro», asevera. Además, alerta de que para volver a ver una encina con estructura arbolea pueden pasar «al menos 15 o 20 años».

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Una zona que se ha quemado dos veces en tres años

El caprichoso destino quiso que una misma zona se haya quemado dos veces en tres años. Y es que el fuego del viernes 17 arrasó con una zona que también ardió en 2019. Se trata del tramo en el que el incendio de Montesión saltó la autovía CM-40, junto a la carretera de La Puebla de Montalbán.

«No es lo más habitual, pero cada vez lo es más», lamenta Pérez. Detalla que en el último fuego, el incendio llegó a la zona cercana a la carretera de La Puebla y ahí se abrió en dos dirección, hacia este municipio toledano y la otra en dirección a la ciudad de Toledo, precisamente donde ya el fuego había devorado la vegetación hace dos años.

 

Dejar que la naturaleza haga su trabajo

Beatriz Pérez está acostumbrada a estudiar la recuperación de la vegetación después de un incendio. Lo primero que hacen es estudiar la superficie y estimar la severidad en cada una de las zonas. Dependiendo de qué se quiera conocer, realizan «una valoración de cómo ha sido afectado el suelo, la vegetación…».

Después realizan el trabajo de campo recogiendo datos con varios indicadores. Seleccionan las parcelas, marcan los lugares y van haciendo el seguimiento de la zona. Allí hacen «una valoración de cómo está afectada y ahí planteamos los muestreos y el seguimiento a largo plazo», detalla la profesora de la UCLM.

«Al principio venimos cada mes, luego cada año y ya llega un momento en el que tienes claro cómo está yendo». En cada proyecto intentan platear «objetivos a largo plazo».

Y es que las metas que se marcan son «ver cómo va evolucionando la regeneración, no solamente que los individuos estén, sino cómo se va transformado la estructura, para ver si en algún momento hay que hacer algún tipo de recomendación o tratamiento».

 

Precisamente en este punto Pérez subraya que es muy importante «dejar que la naturaleza haga su trabajo», ya que en ocasiones los poderes públicos siente la presión social por recuperar una zona, pero lo cierto es que no hay que intervenir en una zona si esta no lo necesita.

«En poquísimas ocasiones lo que hay que hacer es replantar», señala. «No hay que actuar de manera inmediata porque las cosas hay que analizarlas. La naturaleza tiene unos procesos que son mucho más lentos de lo que nosotros queremos», añade.

«A veces complicado trasladarlo a la población, porque queremos que el año que viene esto esté como estaba hace 10 días, pero eso no es posible, ni aquí, ni en el incendio de Sierra de la Culebra ni en otros incendios, no es posible«, concluye esta especialista en la recuperación de los espacios que han sido devorados por las llamas.

Beatriz Pérez, experta en ecología de los incendios de la UCLM. Al fondo, la zona afectada por el incendio cerca de Puy du Fou. Foto: Rebeca Arango.

Beatriz Pérez, experta en ecología de los incendios de la UCLM. Al fondo, la zona afectada por el incendio cerca de Puy du Fou. Foto: Rebeca Arango.

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