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viernes, 15 de octubre de 2021
Prismáticos de un economista - 30 septiembre 2021 - Toledo
Vicente del Río Vicente del Río

El próximo 4 de octubre se celebra el Día de la Educación Financiera. A la hora de abordar este asunto, me gusta mejor hablar del conjunto de conocimientos, habilidades y experiencias en las relaciones económicas personales. Un enfoque que solo contemple cuestiones financieras se queda corto y descuida otros aspectos básicos de nuestra economía.

Conocimientos que ayudan

  • Saber distinguir entre capitalización compuesta y capitalización simple. Una cuestión importante a la hora de plantear una estrategia de inversión o ahorro a medio y largo plazo.
  • El método o canon francés, uno de los más utilizados a la hora de amortizar un préstamo.
  • La inflación, que puede ser traumática para nuestro bolsillo y ahorro si aumenta en exceso.
  • Los componentes básicos de una nómina: el importe bruto, el neto, la cotización a la seguridad social o las retenciones a cuenta del impuesto sobre la renta.
  • El IRPF, las bases imponibles y los rendimientos que las componen. Las reducciones y la base liquidable. Las deducciones y la cuota.
  • El impuesto sobre el valor añadido. El IVA soportado y el IVA devengado.
  • Aspectos básicos de los presupuestos, deudas y fuentes de suministro de energía de mi ciudad, comunidad o país.
  • ¿Qué es la política monetaria? ¿En qué consiste la política fiscal?
  • ¿Qué es el dinero? ¿Quién lo puede emitir y cuál es el procedimiento?
  • ¿Por qué es necesario el desarrollo del comercio? ¿Qué relación hay entre investigación, innovación, desarrollo económico y calidad de vida?

Habilidades para desenvolvernos

  • ¿Qué se hacer? ¿Qué habilidades profesionales tengo para ofertar mi fuerza de trabajo?
  • ¿Conozco las herramientas digitales e informáticas básicas? ¿Hablo más de un idioma?
  • ¿Cómo me desenvuelvo en una negociación donde está en juego una relación profesional, comercial o económica de cualquier índole?

Experiencias y saber práctico

Las experiencias a lo largo de los años son sin duda una fuente de aprendizaje. Como decimos coloquialmente, solemos aprender a golpes. La situación económica familiar, los trabajos por los que hemos pasado, nuestro historial de ahorro e inversión, los préstamos que hemos tenido que devolver o las compras y ventas que hemos tenido que realizar, configuran nuestro bagaje y experiencias en el ámbito económico.


Sería interesante para nuestros jóvenes, que esas lanzaderas hacia la vida adulta que son los colegios, institutos, centros de formación profesional y universidades, fomentasen de igual manera la adquisición de conocimientos, el desarrollo de habilidades y las experiencias prácticas en el campo de la economía. Todo ello, en colaboración con empresas e instituciones.

Si quieres consultar más artículos del autor, entra en su blog: vicentedelrio.com

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