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domingo, 25 de julio de 2021
No hacen autocrítica por su fracaso en Cataluña y lo atribuyen a una supuesta confabulación - 22 febrero 2021 - Madrid
Agustín Yanel Agustín Yanel

Se equivoca Pablo Casado si cree que, por trasladar la sede central de su partido en Madrid a otro edificio, la sombra de Luis Bárcenas va a dejar de perseguirle. Se equivoca, también, si piensa que los periodistas no le van a preguntar por los chanchullos que hizo durante años el que fue senador y tesorero del PP. Las actividades delictivas por las que ya cumple su primera condena, y otras presuntamente delictivas porque aún no han sido juzgadas, son asuntos de interés para la ciudadanía y los informadores le van a seguir preguntando por ellas. Que responda o no, y de qué manera lo haga, está por ver.

Luis Bárcenas tiene pendientes aún los juicios por los casos Kitchen, Púnica, Lezo y la segunda parte de caso Gürtel. Cuando los tribunales empiecen a juzgarlos y los periodistas pregunten a Pablo Casado, ¿acaso piensa no responder? ¿O, como ha hecho varias veces Mariano Rajoy, se limitará a decir que “ese señor del que usted me habla ya no forma parte de este partido”?

Lo peor que pueden hacer los dirigentes de un partido político, después de tener un mal resultado en unas elecciones, es no mostrar ninguna autocrítica y echar la culpa a los demás, a la baja participación, a supuestas confabulaciones contra ese partido… Y eso es precisamente lo que han hecho en el PP, tras su fracaso en las elecciones autonómicas en Cataluña del 14 de febrero.

El peor resultado de la historia del PP en Cataluña

El Partido Popular tenía cuatro diputados en el Parlament catalán y su objetivo era lograr al menos cinco escaños y tener su propio grupo parlamentario. Ha perdido más de 76.000 votos, se ha quedado con tres escaños y no ha conseguido grupo parlamentario propio, pero sus dirigentes no hacen ninguna autocrítica y justifican en factores externos al partido las causas de ese fracaso. No admiten que algo habrán hecho mal para haber obtenido los peores resultados de la historia en esa comunidad autónomo y ser el octavo y último partido de los que han entrado en el Parlament.

Pablo Casado ha dicho que ya no va a hablar de Luis Bárcenas, porque el PP de Bárcenas “ya no existe”, porque “hay que dejar de ocuparnos por el pasado”, porque “las hipotecas en política no son hereditarias”, porque “no podemos seguir pagando facturas de cuestiones que no conocemos”… Pero en su partido aprovechan siempre que pueden para recordar a Pedro Sánchez las ilegalidades que cometieron miembros del PSOE con los ERE en Andalucía. ¿Acaso los dirigentes socialistas sí deben heredar las hipotecas de su partido y pagar facturas por lo que hicieron compañeros suyos en el pasado, pero los del PP no?

Justiciaciones sorprendentes para explicar los malos resultados en Cataluña

Pero lo más sorprendente -y también bochornoso, porque quienes lo dicen son dirigentes de un partido que aspira a gobernar España- son las justificaciones que dan a su fracaso en Cataluña el secretario general del PP, Teodoro García Egea; la portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra, y otros dirigentes: dicen, sin aportar ninguna prueba, que se debe a un supuesto acuerdo entre la fiscal general del Estado, Dolores Delgado -que para ellos es sospechosa de orquestar una confabulación contra los populares porque fue ministra de Sánchez- y Bárcenas para que éste hablara contra el PP durante la campaña electoral. A eso añaden la baja participación (53,2%) debido a la pandemia, y así explican sus malos resultados.

Cuando Pablo Casado asumió la presidencia del PP, en 2018, afirmó: “Cambiarnos al edificio de enfrente no nos va a conectar con nuestro electorado”. Ahora, tres años después, considera necesario esa mudanza porque, según ha dicho, su partido no debe “seguir en esta sede, cuya reforma está siendo investigada en los tribunales”. Olvida que en 2018, cuando no veía necesario ese cambio, la Justicia ya investigaba el presunto pago de esa reforma por donaciones de empresarios a cambio de la concesión de contratos de obras públicas.

El PP puede dejar su histórica sede nacional de la calle Génova 13, en Madrid, si lo considera conveniente -y obtendrá dinero para la cuantiosa hipoteca que aún está pagando-, pero eso probablemente no le va a sumar ni quitar votos en unas elecciones. Alberto Núñez Feijóo, el presidente de la Xunta de Galicia del que siempre se habla como posible aspirante a asumir las riendas del PP nacional, lo ha dicho con claridad: “Si cada vez un partido tiene un problema cambia de sede, no habría una sola sede en España que mereciese ser ocupada por un partido”.

El líder del PP gallego ha dicho algo más: “Cuando hay malos resultados hay que aceptarlos, hacer un buen diagnóstico de por qué se ha dado ese mal resultado y buscar estrategias para mejorar”. Y ha añadido: “Del pasado no se reniega, se aprende”. ¿Habrá tomado nota Pablo Casado?

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