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miércoles, 15 de abril de 2026
PORTAVOZ DEL PP: "BOLAÑOS PODRÍA SER MINISTRO DE ORBÁN" - 15/04/2026 17:36 | Actualizado a 15/04/2026 17:37 - Toledo
Agustín Yanel Agustín Yanel

Resulta que en el Gobierno de coalición progresista que preside Pedro Sánchez hay un ministro que podría formar parte del gabinete del ultraderechista y autoritario Víktor Orbán, en Hungría, y nadie se había dado cuenta. Hasta que la portavoz del grupo parlamentario del Partido Popular, Ester Muñoz, lo ha desvelado en el Congreso. Por increíble que parezca, la diputada Muñoz ha dicho, en la sesión de control al Gobierno, que el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, «se ha convertido en un ministro que hubiera podido ser perfectamente ministro del señor Orbán», en referencia al primer ministro en funciones de Hungría, un antieuropeísta amigo del ruso Vladimir Putin, contrario a ayudar a Ucrania y recortador de derechos en su país.

Ironías aparte, en las sesiones de control al Gobierno se escucha de todo cada miércoles: desde intervenciones correctas y algunas brillantes hasta un griterío que obliga a la presidenta a pedir con frecuencia silencio y un mínimo de respeto, descalificaciones, insultos, acusaciones sin fundamento, afirmaciones claramente falsas… Pero comparar a Bolaños con los ministros del gobernante húngaro -que acaba de perder las elecciones-, como ha dicho la portavoz de los populares, o es por un nulo conocimiento de la situación de la UE o es una frivolidad inaceptable en una representante de la soberanía popular.


Bolaños a la portavoz del PP: «No haga el ridículo comparándonos con Orbán»

Ante tan sorprendente afirmación, el ministro Bolaños ha tenido muy fácil la respuesta: «No haga usted el ridículo comparándonos con Orbán. Son ustedes los que negocian con ellos», le ha dicho. Se refería, obviamente, a que el PP está negociando con Vox para poder formar gobiernos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, tras haber pactado ya el de la Comunidad Valenciana. Y hay que recordar que Santiago Abascal y los dirigentes de Vox siempre han mostrado su aplauso y coincidencia con Viktor Orbán -en los últimos días han lamentado que haya perdido las elecciones y han elogiado lo que ha hecho en su país- y se sumaron en el Parlamento Europeo al grupo que lanzó Orbán, Patriotas, y se salieron del que lideraba la italiana Giorgia Meloni. Además, Vox ha recibido préstamos de casi 12 millones de euros de un banco húngaro próximo a ese primer ministro para financiar varias campañas electorales.

No ha sido esta la primera afirmación sorprendente o polémica que hace la portavoz del PP. Y no será la última, a juzgar por su trayectoria desde que Alberto Núñez Feijóo la eligió hace nueve meses para ese cargo. Recientemente no se le ocurrió mejor cosa que comparar el secuestro durante una hora de un soldado español por parte del Ejército de Israel con un control de tráfico de los que sufren ella y cualquier persona. Y ella, que cada día lanza varios mensajes por la red social X cuando lee alguna información crítica con el Gobierno, no ha tenido a bien difundir uno pidiendo disculpas. ¿Por qué les cuesta tanto trabajo a casi todos los políticos pedir disculpas cuando se equivocan?

A primera hora de la tarde del día 7 de abril, el Ejército de Israel -que desde que invadió el sur del Líbano hace algo más de un mes ha causado más de 1.700 muertos, más de 3.000 heridos y más de 1,2 millones de personas desplazadas- bloqueó el paso a un convoy logístico de la Fuerza de Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL) y retuvo durante casi una hora a un casco azul que es español. «Cualquier detención de un miembro de la misión de paz de la ONU es una flagrante violación de la ley internacional, y cualquier interferencia en su trabajo una vulneración de la resolución 1.701 de Naciones Unidas», manifestó esa unidad militar en un comunicado.

La ministro de Defensa, Margarita Robles, informó de ese hecho el miércoles. Y Ester Muñoz, cuando fue preguntada el jueves por los periodistas, respondió así: «La ministra dijo que durante una hora estuvo retenido un militar. No tengo más información de por qué estuvo retenido, me van a permitir que no diga qué nos parece. Sí sabemos que fue durante una hora. Yo he estado en controles de tráfico que me han tenido más tiempo retenida».

Bombardeos de Israel contra la población civil en Líbano

Desde el PP han quitado importancia a esas palabras y dicen que es solo una anécdota. Pero, en una situación de peligro como la que viven esos casos azules -ya han muerto tres, de nacionalidad indonesia-, lo mínimo que se puede decir es que ese comentario de la portavoz parlamentaria de los populares es de una frivolidad inaceptable.

Los bombardeos y la invasión de esa zona del Líbano por parte de Israel, con el argumento de que quiere acabar con el partido-milicia chií Hezbolá, han sido condenados por el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, la Unión Europea, China, Canadá, España y otros países de la UE y de todo el mundo, el Papa León XIV, organizaciones no gubernamentales… Pero Ester Muñoz no condenó con contundencia esa invasión ilegal, se limitó a decir que en su partido llevan mucho tiempo «pidiendo que se desescale [sic] la guerra» y añadió que Israel no ha atacado el Líbano sino «a un grupo terrorista financiado por Irán, Hezbolá». Olvidó que el Ejército israelí ha bombardeado zonas urbanas de varias ciudades en las que han fallecido muchos niños y personas civiles. ¿Acaso pertenecían todas a Hezbolá?

Los partidos de la oposición tienen que controlar al Gobierno y criticar lo que no haga o lo que haga mal. Pero, hay que repetirlo una y mil veces, deben hacerlo con argumentos. Sus portavoces, en este caso Ester Muñoz, pueden equivocarse en sus declaraciones, claro que sí. Pero cuando sus equivocaciones, meteduras de pata, palabras desafortunadas o frivolidades como la referida al casco azul español son frecuentes, ella y su partido deberían reflexionar sobre ello. El PP olvida que no todo vale para ejercer la oposición, porque su estrategia es clara: oponerse siempre a lo que venga del Gobierno de coalición progresista, aunque no sea negativo. Ya se sabe, ¿de qué hablan, que me opongo?

Agustín Yanel

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