Agustín Yanel
Al histriónico, narcisista y voluble presidente de Estados Unidos no le gusta que le lleven la contraria. Y, como Pedro Sánchez ha dicho que el Gobierno no permitirá usar las bases americanas de Morón de la Frontera y Rota para bombardear Irán, porque ese ataque vulnera el derecho internacional al no tener autorización de Naciones Unidas, el magnate norteamericano se ha cabreado, ha amenazado a España y ha dicho que hará lo que le dé la gana. Ha reaccionado en su estilo habitual, vaya, como un niño caprichoso que coge un buen berrinche cuando sus padres no le dejan comer golosinas.
Dice Donald Trump que lo que ha hecho España con esa decisión «ha sido terrible». «Le he dicho a Scott [Scott Bessent, secretario de Estado de EEUU, el equivalente a un ministro] que corte todas las relaciones con España. España ha dicho que no podemos usar sus bases. Podríamos utilizar sus bases si quisiéramos, podríamos simplemente volar hasta allí y usarlas. Nadie nos va a decir que no las utilicemos», ha afirmado. Tras esas amenazas, el expresidente Felipe González ha dicho que Trump es un «imbécil que nos acosa a todos, un necio». «Es un matón de patio de colegio, y nunca va a reconocer que se equivoca por mucho que se equivoque».
El «no a la guerra» de Pedro Sánchez y el Gobierno
Ha hecho bien el presidente Sánchez en adoptar esta decisión, con el respaldo del Gobierno de coalición progresista. Hay que reconocerlo. Utilizar la base naval de Rota (Cádiz) o la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla) para la guerra que EEUU e Israel han emprendido contra Irán no entra en el Convenio de Cooperación para la Defensa que España tiene firmado con Estados Unidos. Además, esta ofensiva bélica no está amparada por la legalidad internacional ni por Naciones Unidas. Ni siquiera por el Congreso de EEUU que debería haberlo autorizado, razones más que suficientes para que el suelo español no deba ser utilizado en una guerra que puede extenderse a otros países de la veintena de Oriente Medio. Por eso ha actuado correctamente el presidente español, que ha resumido la postura del Gobierno y de la mayor parte de ciudadanía española en la conocida frase «No a la guerra».
No se sabe si Donald Trump cumplirá su amenaza de romper todas las relaciones comerciales con España, como ha dicho, porque desde que llegó a la Casa Blanca en su segundo mandato ha dicho muchas cosas que después no ha llevado a cabo. Pero no hay que tomarle en broma, porque ya ha demostrado que él puede decir una cosa y a las pocas horas la contraria, puede cumplir lo que ha dicho o cambiar de opinión al rato… Depende de cómo le dé el aire cada día. De momento, Estados Unidos ha trasladado una decena de aviones de reabastecimiento en vuelo desde Rota y Morón a otras bases militares de EEUU en Europa.
Cuando alguien, ya sea Donald Trump u otro, por muy poderoso que sea a nivel mundial, pretende imponer su voluntad a un país soberano, sin respetar el derecho internacional ni la diplomacia, y trata a ese país -en este caso, España- como si fuera una república bananera que debe obedecerle y rendirle pleitesía, lo que se espera de cualquier líder de la oposición mínimamente democrático es que se comporte con sentido de Estado y defienda la soberanía nacional. Que apoye a su Gobierno en ese caso concreto, lo que no impedirá que pueda continuar criticándole en otros muchos asuntos, pidiendo su dimisión un día sí y otro también, descalificándole con o sin argumentos y haciendo la oposición como quiera. Eso es exactamente lo contrario de lo que ha hecho el líder del PP.
El patriotismo que se limita a lucir una pulsera con la bandera de España
Alberto Núñez Feijóo, que aspira a presidir el Gobierno de España, no solo ha demostrado no tener un mínimo sentido de hombre de Estado sino que ni siquiera se ha atrevido a condenar las amenazas de Donald Trump. El patriotismo del que tanto presumen siempre la derecha y la ultraderecha se limita, como han dicho en los últimos días distintas personas, a lucir en la muñeca una pulsera con la bandera de España.
El presidente del PP, como otros dirigentes de ese partido, ha dicho que ahora «España está más aislada internacionalmente que nunca». Nada más lejos de la realidad que esa afirmación de Feijóo. Tras las amenazas de Donald Trump, Pedro Sánchez ha recibido el apoyo expreso de Emmanuel Macron, presidente de Francia; Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea; António Costa, presidente del Consejo de Europa; el portavoz y otros cargos de la Comisión Europea, entre otros, además dey miles de mensajes en las redes sociales de países de todo el planeta.
A esa actitud de Feijóo se suma que varios dirigentes y cargos públicos del PP y distintos medios de comunicación sostienen que Pedro Sánchez se opone a esta guerra en Oriente Medio para ocultar los problemas del Gobierno, su partido y su entorno familiar; para intentar quitar votos a la izquierda alternativa y, en definitiva, porque antepone «los intereses propios contra los intereses de todos los españoles», en palabras de la siempre polémica, provocadora y deslenguada Isabel Díaz Ayuso. Hay quien, aunque no sepa de lo que habla, opina de todo porque en una democracia la libertad de expresión es sagrada. En fin…