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jueves, 6 de octubre de 2022
¿Se romperá la disciplina de voto en Podemos? - 23 abril 2018 - Toledo
Mar G. Illán Mar G. Illán

Se puede decir más alto pero no más claro. Son palabras de José García Molina, el líder de Podemos en Castilla-La Mancha: «… Es verdad que Llorente es el portavoz de Podemos en las Cortes de Castilla-La Mancha. Y a veces me parece que no habla en nombre de Podemos Castilla-La Mancha sino en nombre de su corriente… Lo que debería hacer es principalmente decir lo que dice el Consejo Ciudadano y lo que el Consejo de Coordinación ha aceptado”. Para que no queden dudas.

Llorente no nos representa, ha venido a decir Molina

Es algo más que una crítica. Es una desautorización pura y dura. El secretario general del partido en Castilla-La Mancha y vicepresidente segundo de la Junta ha señalado claramente a su portavoz parlamentario diciendo sin decir del todo eso de «Llorente no nos representa». Va por libre, vamos.


El líder del partido le ha señalado con el dedo, como un verso suelto, a poco más de un año de las elecciones y a unos meses de las primarias en las que se elegirá el candidato de Podemos a la Junta para 2019, un proceso interno para el que Molina ya se ha postulado.

Las diferencias y malas relaciones entre José García Molina y David Llorente son evidentes prácticamente desde el principio de la legislatura, pero la desautorización -de hecho, aunque no de derecho (por el momento)- que representan esas declaraciones supone un paso más allá cuyas consecuencias aún no se pueden adivinar del todo.

 

El periodista Humberto del Horno ha ofrecido las comillas y las pruebas del divorcio en su entrevista en Europa Press . La ruptura es irreversible. Las declaraciones a EP no dejan lugar a dudas. Molina nunca había entrado tan clara y abiertamente en la batalla con declaraciones a la prensa como en esta entrevista de Del Horno e Irene Fernández. Que lo haga ahora no es casual.

Es toda una manifestación de intenciones. Cabe interpretar que Molina quiere tomar las riendas también como portavoz, en el sentido de dejar claro a los miembros de «Podemos» que la opinión del partido no es la que dice Llorente y que el diputado por Guadalajara habla por él o, como mucho, por Anticapitalistas.

Aún por ver las consecuencias para el Gobierno de Castilla-La Mancha

Supongo que la respuesta del portavoz parlamentario no se hará esperar. Ambos se han enfrentado en cada votación interna que ha habido desde que tomaron posesión en junio de 2015 como los primeros diputados de Podemos en la historia de las Cortes de Castilla-La Mancha. Y todas las veces ha ganado Molina y perdido Llorente.

Sin duda, en este año habrá nuevas batallas. Es evidente que el ambiente está más que caldeado.

Hace un mes Humberto del Horno ya consiguió las declaraciones de lo que parece una cuenta atrás irreversible en la crisis de Podemos, cuyas consecuencias para el Gobierno de Castilla-La Mancha están aún por ver.

El 28 de marzo encastillalamancha.es se hico eco de la entrevista con Europa Press en la que David Llorente cuestionaba abiertamente el papel de Podemos en el Gobierno de Castilla-La Mancha: «El voto de Podemos en el Gobierno del PSOE de Page es irrelevante, no cambia las cosas, pero nos hace asumirlas», dijo. Insistía en que entrar en el Ejecutivo, lo que se formalizó el 10 de agosto de 2017, ha sido «un error mayúsculo que hay que corregir cuanto antes».

En menos de un mes, Molina ha roto su silencio oficial sobre las diferencias internas y ha dejado claro que Podemos Castilla-La Mancha es una cosa y David Llorente otra, concretamente «minoritaria» y solo representativa de «Anticapitalistas», la corriente liderada por Miguel Urbán dentro de la formación de Pablo Iglesias.

Un año después del no a los Presupuestos

Las diferencias, como digo, lo fueron desde el principio, pero hace un año por estas fechas se convirtieron ya en irreconducibles. El 7 de abril Podemos votó no a los Presupuestos que había pactado meses antes con el PSOE y lo hizo sin previo aviso. El propio Llorente contó después que él recibió la orden solo unas horas antes y que su posición no era la de Molina.

Luego se enfrentaron por la Secretaría General de Podemos y más tarde en la consulta con la que se saldó la crisis presupuestaria en Castilla-La Mancha: la entrada de Podemos en el Gobierno, que Molina defendió mientras Llorente pedía el «No». Quería dos preguntas en aquella consulta: una para aprobar los Presupuestos, a lo que era favorable; y otra para la entrada en el ejecutivo, a lo que se manifestó contrario.

Molina, el secretario general, ha salido victorioso de cada contienda interna y por amplio margen, pero Podemos ha quedado muy tocado en apenas tres años de legislatura por las batallas regionales y, obviamente, por las nacionales, que han ido debilitando la fortaleza de la marca y la credibilidad  de sus líderes.

Hasta ahora, las diferencias de criterios no lo han sido de votos. Pero, ¿romperá Llorente la disciplina de voto antes de que acabe la legislatura? Si lo hace, ¿qué decisión tomará Molina? Y, ¿que haría, en tal caso, Emiliano García-Page…?

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