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martes, 27 de septiembre de 2022
Insiste en que haber acogido al buque Acuarius ha producido un "efecto llamada", aunque los especialistas le desmienten - 02 agosto 2018 - Castilla-La Mancha
Agustín Yanel Agustín Yanel

Una de dos: o al nuevo presidente del PP, Pablo Casado, se le calentó la boca y no pensó lo que decía cuando afirmó que hay «millones de africanos» esperando para entrar en España ilegalmente, o está mal asesorado. Si no es por uno de esos motivos, no se entiende por qué repite esa falsedad e insiste en que el presidente del Gobierno acudió a Valencia para recibir a los refugiados del buque Acuarius y «hacerse la foto» con ellos, cuando esto también es falso porque Pedro Sánchez no viajó allí. Es sorprendente que el nuevo líder de la oposición cometa la torpeza de hacer declaraciones que no son ciertas para criticar la política del Gobierno socialista con la inmigración.

Resulta cansino tener que insistir en las incoherencias de Pablo Casado, pero es que lleva solo 10 días al frente del Partido Popular y ya ha incurrido en actitudes y declaraciones incoherentes unas cuantas veces. La última, que ha sido muy criticada en algunas tertulias y en las redes sociales, ha sido con la llegada de inmigrantes.


El domingo 29 de julio, durante su intervención ante la Junta Provincial del PP de Ávila, Casado dijo que «no es posible que España pueda absorber a millones de africanos que vengan a buscar un futuro mejor en Europa», y que «hay un millón de inmigrantes esperando en las costas libias que están planteándose una nueva ruta a través de España». Y, como era de esperar, culpó de esa situación al «efecto llamada» que, según dijo, provocó la llegada del buque Acuarius a Valencia el pasado 17 de junio, con 630 refugiados a bordo. Hay que recordar que España se ofreció a acogerlos porque Italia les cerró a cal y canto sus puertos, Malta se negó a que desembarcaran y, ante ese bloqueo, podrían haber muerto en el mar.

El viaje de Pedro Sánchez que nunca existió

También criticó Casado el supuesto viaje del presidente Pedro Sánchez a Valencia, ese día, para recibir al Acuarius y «hacerse la foto» con los refugiados. Tras escucharle esa afirmaciones, alguno de sus asesores debería haberle dicho: «Pablo, los datos sobre la llegada de inmigrantes desmienten que haya habido el efecto llamada del que hablas; la Organización Internacional para las Migraciones y  los especialistas en este tema dicen que el incremento en la llegada irregular de inmigrantes comenzó con el Gobierno de Mariano Rajoy  y alcanzó su mayor número en 2016; no hay ningún fundamento serio para decir que en Libia espera un millón de personas para entrar ilegalmente en España; y Pedro Sánchez no viajó a Valencia, por lo que no recibió a los refugiados del Acuarius ni se hizo la foto con ellos».

Podrían haberle dicho, también, que los inmigrantes no deciden venir a las costas españolas porque el Gobierno haya acordado que los refugiados del Acuarius desembarcaran en Valencia. Según los expertos y las organizaciones dedicadas a la inmigración, cuando se cierra una ruta para salir de África, las mafias que los trasladan a cambio de dinero buscan otras. Se cerró la del mar Egeo para llegar a Turquía y se cerró la de Libia para llegar a Italia, lo que les llevó a utilizar la que les lleva a las costas españolas. Y la utilización de esa vía, con el consiguiente aumento de llegadas, comenzó durante el Gobierno de Rajoy. Pero parece que nadie del PP aclaró esos errores a su flamante presidente.

Tan solo tres días después de esas declaraciones, durante una visita que hizo a Algeciras y Ceuta el miércoles 1 de agosto, el nuevo líder del PP hizo exactamente lo mismo que él había recriminado al presidente del Gobierno, aunque éste no lo había hecho porque no viajó a Valencia. Pablo Casado repitió lo de «millones de inmigrantes» esperando para llegar a las costas españolas y dijo que no puede haber «papeles para todos», aunque nadie del Gobierno ha dicho o insinuado que los vayan a tener.

La foto de Pablo Casado con los inmigrantes

Y no solo repitió esas afirmaciones. Al llegar al puerto de Algeciras, Pablo Casado saludó uno a uno a los inmigrantes que habían llegado y esperaban a ser trasladados a un centro y conversó con varios de ellos… rodeado de cámaras de televisión, fotógrafos y periodistas. El líder del PP sí se hizo la foto que no se hizo Pedro Sánchez.

La inmigración, como el terrorismo y otras cuestiones, son asuntos de Estado que deben estar al margen de los intereses electorales de cada partido. Todos los políticos deberían contribuir a resolver juntos esos graves problemas, aunque tengan ideas distintas y las expongan para llegar a acuerdos.

Pero el año próximo se celebrarán elecciones municipales, autonómicas y al Parlamento Europeo, y los partidos políticos están ya casi en precampaña electoral. Casi todo vale con tal de deteriorar al adversario político, a ver si así se ganan unos cuantos miles de votos.

Cuando gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero, en el PP fueron especialistas en utilizar el terrorismo contra el Gobierno socialista. Se sumaron a la Asociación de Víctimas del Terrorismo y hubo numerosas manifestaciones para protestar contra la política antiterrorista del Ejecutivo, a las que acudieron los máximos dirigentes del Partido Popular. Precisamente los mismos que habían mentido a la ciudadanía con los atentados yihadistas del 11-M, cuando sostenían que habían sido obra de ETA, gritaron en la calle «queremos saber la verdad». Paradojas de la vida política.

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