Agustín Yanel
En el Partido Popular se han quedado muy desconcertados al ver que Donald Trump ha decidido que sea Delcy Rodríguez quien esté al frente del Gobierno de Venezuela -bajo las órdenes de EEUU, eso sí- y no María Corina Machado. Alberto Núñez Feijóo se lanzó desde el primer momento a aplaudir el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa por Estados Unidos, sin percatarse de que al egocéntrico y caprichoso presidente estadounidense le importa un bledo que haya o no democracia en Venezuela porque solo quiere controlar sus reservas petrolíferas para hacer negocio.
Para lograr ese objetivo exclusivamente económico, a Trump le sirve mejor quien era la mano derecha de Maduro, su vicepresidenta y ministra de Hidrocarburos que no la líder de la oposición y Premio Nobel de la Paz. Él y sus asesores creen que con Delcy Rodríguez como presidenta encargada se garantizan la estabilidad que necesitan en Venezuela para que las grandes compañías petrolíferas inviertan allí miles de millones. Con María Corina Machado, por el contrario, podría haber luchas internas en la oposición y enfrentamientos con los ciudadanos que eran y son partidarios de Maduro; es decir, inestabilidad.
Es muy comprensible que los casi ocho millones de venezolanos que han huido de su país durante los 12 años de gobierno de Nicolás Maduro, y las familias de los muchos presos políticos que hay en sus cárceles, hayan recibido con alborozo la intervención del Ejército de EEUU el pasado 3 de enero, aunque con esa operación Trump haya vulnerado el Derecho internacional y no contara con la autorización del Congreso estadounidense.
La precipitación del PP para aplaudir la intervención de EEUU
Pero resulta incomprensible que ese entusiasmo también lo haya demostrado la cúpula directiva del PP desde el minuto uno. El partido de Feijóo, que aspira a gobernar en España, debería haber sido más prudente y haber analizado todos los aspectos de una intervención que muchos países y juristas consideran contraria al Derecho internacional, antes de lanzarse a aplaudir sin matizaciones el secuestro de Maduro y su esposa para juzgarlos en EEUU. En los días siguientes ya tuvieron que reconocer que hay dudas sobre la legalidad de esa intervención y deben ser aclaradas.
El PP ha seguido en este asunto su habitual estrategia de que todo les vale para desgastar a Pedro Sánchez y el Gobierno de coalición progresista. Con ese objetivo, el vicesecretario de Coordinación Autonómica y Local y Análisis Electoral, Elías Bendodo, ha dicho que Sánchez, como ha condenado la intervención militar estadounidense en Venezuela, defiende a Nicolás Maduro.
Elías Bendodo sabe, como cualquier persona, que condenar la intervención de EEUU en un país soberano como Venezuela no implica necesariamente que se defienda a Nicolás Maduro. Olvida -o no lo dice porque no le viene bien para lanzar sus acusaciones- que Pedro Sánchez no reconoció al Gobierno de Maduro tras las elecciones de 2024; que en Ejecutivo español colaboró para sacar de Venezuela al líder de la oposición Edmundo González Urrutia, le trasladó a España en un avión militar y le dio asilo político… Estas y otras actuaciones no han sido precisamente favorables a Nicolás Maduro.
Insinuaciones sin pruebas contra Rodríguez Zapatero
Y, ya puestos a intentar aprovechar lo ocurrido en Venezuela para sus fines partidarios, Bendodo y otros dirigentes del PP han lanzado sospechas sobre supuestos negocios e intereses de José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela, sin aportar un mínimo indicio para sustentarlas, en la misma línea que la organización ultracatólica Hazte Oír. «Ha sido uno de los aliados importantes del régimen [de Maduro]. Ya sabemos mucho, pero cada vez suenan más los negocios y los intereses de Zapatero en Venezuela», ha declarado.
En la última década, Zapatero ha realizado numerosas gestiones con el Gobierno venezolano: fue clave para la liberación del líder opositor Leopoldo López -entonces gobernaba en España Mariano Rajoy-, ha participado como observador internacional en varias elecciones allí, ha hecho gestiones para traer a España al ganador de las elecciones de 2024, Edmundo González Urrutia…
Todas esas gestiones, siempre discretas, han sido reconocidas tanto por el Gobierno venezolano como por el español, aunque Zapatero ha actuado a título personal y no oficial. No las ha reconocido el PP, que se ha sumado a la campaña de insinuaciones sin ninguna prueba contra el expresidente español. Ya lo dice el refrán: difama, que algo queda.