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miércoles, 1 de febrero de 2023
Ante el drama de los refugiados - 22 junio 2017 - Castilla-La Mancha
Agustín Yanel Agustín Yanel

La vergonzosa respuesta que han dado España y Europa al drama de los refugiados, esas decenas de miles de personas que abandonan sus países huyendo de la guerra, el hambre o la persecución por sus creencias políticas, religiosas o su condición sexual, es una de las páginas más negras del mundo civilizado. El Gobierno español se comprometió a acoger en dos años a 17.337 personas pero, cuando faltan solo tres meses para que se cumpla el plazo, solo han llegado 1.304, el 7,5 por 100 de lo que le correspondió en el reparto.

Hizo que los mandamases de España y Europa, obligados por…

El 2 de septiembre de 2015 una fotografía golpeó las conciencias de todo el mundo: el cadáver de Aylan Kurdi, un niño sirio de tres años, estaba tumbado boca abajo en una playa de Turquía, tras haber naufragado el bote en el que su familia y otras personas intentaban llegar a Grecia. También murieron su hermano de cinco años, su madre y una decena de personas más. Su padre sobrevivió.


Esa fotografía fue un alabonazo que conmovió a toda la sociedad. También hizo que los mandamases de los países de la Unión Europea, obligados por la presión de la ciudadanía, adoptaran medidas humanitarias en favor de los refugiados, algunas tan lamentables como pagar a Turquía más de 3.000 millones para que acogiera a todos los refugiados que llegaran a otros países europeos y estuvieran allí -en condiciones bastante penosas- a la espera de ser repartidos a otros países, entre ellos España..

Una llamada de atención

Con motivo del Día Mundial del Refugiado, que se conmemora el 20 de junio por decisión de la ONU, organizaciones humanitarias como Acnur (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), Amnistía Internacional y otras, han expresado su preocupación y han llamado la atención por la falta de ayuda a esas personas y por el incumplimiento de los compromisos adquiridos tanto por España como por los demás países de la Unión Europea.

Parece que los gobiernos ya se han olvidado de la fotografía de Aylan Kurdi y de las noticias referidas a los miles de niños y adultos que han muerto ahogados o han desaparecido en aguas del mar Mediterráneo cuando intentaban llegar a las costas europeas. Solo en los cinco primeros meses de este año han muerto o desaparecido en esas aguas más de 1.770 personas y se calculan en 40.000 las vidas perdidas desde el año 2000 hasta hoy.

Este drama no parece preocupar demasiado al secretario de Estado para la Unión Europea, Jorge Toledo, quien en alguna ocasión se ha referido a los refugiados como «los que saltan al mar», a juzgar por sus declaraciones. En un intento de justificar lo injustificable, ha dicho que España no ha podido acoger al número de refugiados que se había comprometido porque «no existen tantas» personas para reubicar aquí, porque otras han llegado por su cuenta, porque las hay que se niegan a ser identificadas en Turquía porque esperan poder asentarse en otros países de Europa…

Demasiadas excusas oficiales

Demasiadas excusas oficiales. Y, además, se ha permitido presumir de que España se encuentra en la media de Europa en número de refugiados acogidos.

También hay que hacer autocrítica. No hay que olvidar el lenguaje que utilizan algunos medios de comunicación en las noticias referidas a la llegada de inmigrantes a las costas españolas. Con la llegada del buen tiempo ha aumentado el número de personas que intenta llegar a España desde el norte de África, en una patera o en viejas embarcaciones controladas por las mafias.

El Sindicato de Periodistas de Andalucía (SPA) ha criticado que muchos medios de comunicación hablan de «avalancha» y «oleadas» de inmigrantes, lo que confunde a la ciudadanía y es una manera de criminalizar a esas personas. Sería más adecuado, y más ajustado a las cifras reales, decir que «aumenta» o «crece» el número de inmigrantes que llegan por el Mediterráneo.

La ciudadanía se está acostumbrando a ver, leer o escuchar cada día que han muerto 10, 20 o más personas en el mar y recibe esas noticias como si fuera algo normal. El efecto de la fotografía del cadáver del niño Aylan Kurdi en las costas de Turquía, lamentablemente, parece que ha dejado de impresionar a las conciencias de muchos ciudadanos.

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