PSOE y Unidas Podemos: dos meses de coalición y tensiones en el Consejo de Ministros

El peligro de actuar por libre dentro del Gobierno

A pesar de las discrepancias, si los ministros y ministras de Unidas Podemos se tranquilizan y no se empeñan en meter la pata, la sangre no llegará al río y el primer Ejecutivo progresista de coalición puede ser positivo para la ciudadanía

El PSOE y Unidas Podemos llevan solo dos meses de Gobierno de coalición y ya han tenido unos cuantos roces en asuntos muy serios. Los ministros y ministras de ambos partidos se esfuerzan en decir que es lógico que existan discrepancias y les quitan importancia, pero existen. A la derecha y la ultraderecha les gustaría que estuvieran todos los días despellejándose, pero que no cunda el pánico en la izquierda: si los socialistas se convencen de verdad de que no gobiernan ellos solos y los del partido morado dejan de querer apuntarse tantos a toda prisa y van adquiriendo experiencia, las cosas pueden funcionar mejor.

Pero mientras se produce ese rodaje, lo que han hecho hasta ahora Pablo Iglesias y algunos ministros de Unidas Podemos es dar argumentos a la oposición -especialmente al Partido Popular- para criticar al Gobierno. La verdad es que el PP no los necesita, porque va a rechazar todo lo que haga el Ejecutivo de coalición aunque sea beneficioso para la ciudadanía, pero se lo han puesto en bandeja.

Tras las elecciones generales del pasado mes de abril, cuando Pablo Iglesias dio un paso atrás por exigencias de Pedro Sánchez y renunció a formar parte de un Gobierno de coalición, una parte de Unidas Podemos y de sus votantes se sintieron satisfechos porque creían que el partido morado debía presionar y hacer su papel desde la oposición, pues el PSOE necesitaba sus votos para gobernar.

¿Se equivocó Pablo Iglesias al entrar en el Gobierno?

Meses después, con la nueva convocatoria de elecciones para el pasado 10 de noviembre, Pablo Iglesias dijo que su decisión anterior de echarse a un lado ya no era válida, porque se trataba de otros comicios, y volvió a su empeño por entrar en el Gobierno. Entonces, una parte de Unidas Podemos y de sus votantes creyeron que se equivocaba al formar parte del Ejecutivo.

Ahora, una parte de Unidas Podemos y sus votantes sigue opinando que entrar en el Gobierno ha sido un error, porque tendrán que aceptar cosas que antes criticaban. Ya lo dijo el propio Iglesias, que tendrían que tragarse «algunos sapos». Otra parte, por el contrario, opina que desde dentro del Ejecutivo pueden hacer más que desde fuera para mejorar la vida de la ciudadanía. Y, una vez que decidieron formar parte del Ejecutivo de coalición, eso es lo que deben hacer, gobernar con seriedad para la ciudadanía.

En solo dos meses de Gobierno, la tensión entre el PSOE y Unidas Podemos ha sido evidente en varios asuntos:

– La política con la migración. El partido morado siempre rechazó y sigue rechazando las «devoluciones en caliente», pero ha surgido la polémica con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, porque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha avalado la devolución en 2014 de dos inmigrantes que saltaron la valla de Melilla.

– La ley de Libertad Sexual. La ministra Irene Montero ha querido presentar con demasiadas prisas esa ley, antes del 8 de Marzo (Día Internacional de la Mujer). El Ministerio de Justicia corrigió los numerosos defectos técnicos que contenía el texto y, por si faltaba algo para la polémica, Pablo Iglesias dijo entonces que «en las excusas técnicas hay mucho de machista frustrado». Hubo quien interpretó esa frase como una crítica al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, para defender a su compañera Montero, pero Iglesias y Unidas Podemos lo negaron.

– Guía para empresas por el coronavirus. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (de Izquierda Unida, dentro de Unidas Podemos), difundió una guía para las empresas en relación con el coronavirus, sin consultarla con la patronal y los sindicatos ni con nadie del Gobierno. Ante las críticas y la polémica que levantó, La Moncloa tuvo que difundir un comunicado en el que aseguraba que las indicaciones sobre las medidas que se deben adoptar «están coordinadas por el Ministerio de Sanidad», no por el de Trabajo, y que todo el Gobierno sigue esas instrucciones.

Ni aceptar todo ni ir por libre dentro del Gobierno

Cada cual interpretará estas discrepancias como quiera, pero parece que se deben a que a Pablo Iglesias quiere marcar su territorio dentro del Gobierno, a las prisas de su equipo por colgarse medallas y a la falta de experiencia. Tras dos meses en el Gobierno, ya se habrá percatado de que no es lo mismo formar parte del Consejo de Ministros que estar en la oposición. ¿Quiere esto decir que debe callarse y aceptar todo lo que diga y haga Pedro Sánchez y los ministros del PSOE? Claro que no. Pero debe debatir y defender su posición dentro del Consejo de Ministros, y debe saber que ni él ni los otros tres ministros y ministras de Unidas Podemos pueden actuar por libre, como si fueran una corriente dentro del Ejecutivo al estilo de las que existen en los partidos políticos.

Hay quienes siguen haciéndose la misma pregunta: ¿Han acertado Pablo Iglesias y Unidas Podemos al entrar en el Gobierno o deberían haber trabajado desde la oposición? Sólo el tiempo tiene la respuesta, pero hasta ahora no van mal… a pesar de los roces y las discrepancias. Y, si no se empeñan en meter la pata, la sangre no llegará al río y el primer Gobierno progresista de coalición de la democracia puede ser positivo para la ciudadanía.