Prismáticos de un economista

La circunstancia económica personal

La referencia clave: si los ingresos básicos no pueden con los gastos básicos, peligra la supervivencia. La comida, el vestido o un sitio donde alojarse como necesidad primaria. En el plano profesional o empresarial: conseguir estabilidad en los ingresos para evitar incertidumbres que angustien

El 5 de octubre se celebró el día de la Educación Financiera. Recordar la importancia de la formación en finanzas prácticas puede resultar útil a la población. Conocer y comprender productos de ahorro e inversión, los tipos de financiación, o lo básico de un balance y cuenta de resultados, es un ejemplo de ello.

Pero en mi opinión, hay un asunto previo a la educación o formación financiera: la circunstancia económica personal. Todas las situaciones y hechos que afectan a mi economía como ser humano: la esencia de la supervivencia, el entorno que me condiciona y el tiempo con su paso inexorable. El planteamiento vital en economía del que cuelga (y no al contrario) cualquier otro tipo de proyecto.

Supervivencia, entorno y tiempo

La referencia clave: si los ingresos básicos no pueden con los gastos básicos, peligra la supervivencia. La comida, el vestido o un sitio donde alojarse como necesidad primaria. En el plano profesional o empresarial: conseguir estabilidad en los ingresos para evitar incertidumbres que angustien. En el nivel de comportamiento humano: el trato respetuoso y digno tanto si somos empleados como empleadores. Sin olvidar la necesidad de que funcione como un reloj, el engranaje que como sociedad hemos desarrollado para incentivar la creación y redistribución de ingresos y riqueza.

Si hablamos del entorno en el que resido, ¿conozco las sectores económicos que destacan en mi población o en mi comunidad autónoma? ¿En qué puedo formarme para tener más opciones si quiero vivir y trabajar donde vivo actualmente? ¿En qué tipo de actividad puede haber una oportunidad para iniciar un proyecto empresarial? Cuando pienso en este asunto, considero que la comunicación  y colaboración entre ciudadanos, administración, organizaciones empresariales y centros formativos ha de ser fluida y orientada a conseguir empleos y nuevas empresas, respectivamente.

Y nos queda el tiempo, esa magnitud finita en la dimensión humana y un bien muy preciado. Tiempo de crecimiento y formación, años de desempeño profesional, y la llegada del retiro. La circunstancia económica personal cambia en las diferentes etapas de la vida. Intereses y necesidades diferentes en función de la edad. Llegados a este punto, nos encontramos en el momento en el que el engranaje de creación y redistribución de riqueza no puede fallar a las personas que por diferentes razones no pueden acceder al mercado laboral o a la creación de empresas: los niños, los dependientes y los más mayores.

Formación económica y financiera básica

Apuesto sin duda por los proyectos que acerquen una formación financiera básica a la población. Ayudan en nuestras relaciones comerciales, financieras y de planificación de nuestra economía. Siempre que no perdamos de vista la cuestión esencial: comportamiento ético y respeto a la circunstancia económica personal.

Si quieres consultar más artículos del autor, entra en su blog: vicentedelrio.com