El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha puesto sobre la mesa una «hipótesis» sobre las elecciones generales, que podrían ser en marzo, lo que podría «jugar el efecto contrario» a lo que ocurrió en 2023, donde el presidente explicó que las autonómicas y municipales se fueron antes y la política nacional jugó un papel importante.
Por ello cree que en las nacionales de ese año «no se explica el resultado electoral del 23 de julio sin haber sido antes las municipales y autonómicas y sin el desastre de gestión de los pactos del PP con Vox».
Así, con las elecciones en marzo, la precampaña de las autonómicas y locales sería en un contexto de negociaciones para formar gobierno en el ámbito nacional, produciéndose una situación a la inversa de la de la presente legislatura.
Unas palabras que Page pronunció en la presentación del libro Cómo ganar unas elecciones: 11 campañas electorales que han revolucionado la comunicación política, que ha publicado el politólogo César Calderón, en un acto que se desarrolló en el Taller del Moro, en Toledo, con la presencia del presidente regional.
Una «frontera peligrosa»
Sobre las estimaciones que dan las distintas encuestas, ayer se conoció el barómetro del CIS; Page cree que tiene «mérito» que el PSOE esté en el 32% a pesar del alza de la derecha.
Precisamente sobre la suma de PP y Vox, el presidente autonómico alertó de que se acercan a «una frontera realmente peligrosa», puesto que un horizonte de 210 diputados, según dijo, puede suponer «que cambien la Constitución sin más trámite».
