lunes, 8 de junio de 2026
Histórico discurso del papa en el Congreso. Foto: Congreso de los Diputados.
Histórico discurso del papa en el Congreso. Foto: Congreso de los Diputados.
ENCLM, EN LA VISITA DE LEÓN XIV AL CONGRESO - 08/06/2026 17:20 | Actualizado a 08/06/2026 17:41 - Toledo

La visita de León XIV al Congreso de los Diputados ha conseguido algo que, en el actual estado de permanente crispación de la vida política española, era inimaginable que pudiera producirse: todos los diputados -excepto los de Podemos y BNG, que no han asistido- y senadores han escuchado en absoluto silencio las palabras del papa durante los 30 minutos de su intervención. Cuando ha concluido, el Gobierno, los parlamentarios de todos los partidos y el resto de autoridades e invitados le han despedido con siete minutos de aplausos, uno de los más prolongados que se recuerdan en la Cámara Baja, y cinco gritos espontáneos de ¡viva el papa!

Discurso del papa en el Congreso

La frase «un día histórico» ha sido muy usada en distintas ocasiones para calificar lo que se vivía en un momento concreto en el Congreso. Hoy sí se puede decir que ha sido un día histórico, porque es la primera vez que un papa visita la Cámara Baja y pronuncia un discurso. En las visitas de jefes de Estado de más de 80 países que ha habido, desde que se recuperó la democracia, han pronunciado un discurso desde la tribuna del Hemiciclo los de los países hispanoamericanos y los vecinos de Francia y Portugal; y, excepcionalmente, unos pocos más. Cuando preparaban este viaje, León XIV dijo que tenía interés en dirigirse a los parlamentarios españoles, le explicaron que entonces su visita a la sede de la soberanía popular debería ser en su condición de jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano y él aceptó.


León XIV ha pronunciado un discurso centrado en la defensa de la dignidad de la persona, con mucho contenido social y también de calado político, con varios mensajes dirigidos directamente a diputados y senadores. Este digital, ENCLM, ha sido uno de los medios que ha estado presente en la primera visita de un papa al Congreso de los Diputados.

Una reflexión para servir al bien común

León XIV ha dejado claro, al principio de su discurso, que la Iglesia católica, «cuando se dirige a la vida pública, lo hace respetando la misión propia de las instituciones y la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar». La Iglesia, ha dicho, «reconoce ‘la autonomía de las realidades terrenas’ y ‘la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política’ y, precisamente desde esa conciencia, aporta una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia».

«Más allá de la legítima diversidad de posiciones, toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué condición de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes».

Las referencias a la dignidad de todas las personas han sido varias en su discurso: «Toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana. Tal dignidad precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento. Pertenece a todo ser humano por el hecho mismo de existir, y por eso debe orientar todo ordenamiento jurídico positivo», ha dicho el papa.

Defensa de la inmigración

Tal como se preveía, León XIV ha hablado de la inmigración, de las personas «que se ven obligadas a dejarlo todo para buscar paz, seguridad y futuro». «El trágico drama migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional». Tras referirse a los hombres, mujeres y niños que se ven obligados a abandonar su tierra, el papa ha dicho que esa realidad «rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica. Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos». Esta frase, en presencia de los diputados de Vox y del PP, se ha interpretado por muchos como una crítica al principio de «prioridad nacional» que esos dos partidos han pactado en los gobiernos autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León, y previsiblemente pactarán en Andalucía.

«La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos». El papa ha añadido que es una exigencia de justicia social ofrecer a esas personas «vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración», pero también trabajar para que nadie tenga que abandonar su propia tierra.

El papa León XIV también ha hablado de la defensa de la vida humana, que «debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural»; de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial, que «no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza»; de la familia, «la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer»; del «derecho primario e inalienable de los padres a elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas»…

El toledano que está detrás de la organización de la visita del papa León XIV

Por la paz y el derecho internacional, y contra el rearme

En el discurso del papa no podía faltar un pronunciamiento contra las guerras. «La paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional». «Toda guerra constituye, en última instancia, una dolorosa derrota de la capacidad de negociar». «Las armas  pueden imponer un silencio temporal, pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera». «Preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional».

Frente a esa situación, ha añadido el sumo pontífice, «la verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra».

León XIV también ha tenido mensajes para los políticos. «La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una  convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos».

«Les invito a alzar la mirada», ha dicho dirigiéndose directamente a diputados y senadores, «no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades publicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse ir».

La visita del papa León XIV al Congreso se había preparado con el máximo cuidado, con la participación de los distintos departamentos de la Cámara Baja, para que nada pudiera fallar, y así se ha desarrollado.

Agustín Yanel

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