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sábado, 20 de abril de 2024
De izquierda a derecha, el jefe de servicio de Pediatría del Hospital de Guadalajara, Alfonso Ortigado, el propio Francisco José Martín, y su tutora, la pediatra Gema Arriola.
De izquierda a derecha, el jefe de servicio de Pediatría del Hospital de Guadalajara, Alfonso Ortigado, el propio Francisco José Martín, y su tutora, la pediatra Gema Arriola.
De la Sociedad de Pediatría de Madrid y CLM - 22 mayo 2017

En un concurso celebrado en el Hospital Universitario Santa Cristina de Madrid, Martín presentó el caso clínico titulado «Dificultad respiratoria, ¿es siempre culpa del neumocito?», que a la postre el trabajo sobre el síndrome de Munchausen sería el vencedor de entre los 24 trabajo de médicos de Madrid y CLM que se habían presentado al Concurso de Casos Clínicos.

 


El pediatría Francisco José Martín lleva tres años trabajando en el Hospital universitario de Guadalajara, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam). Su trabajo ha sido supervisado por la pediatra Gema Arriola y se ha desarrollaba sobre el caso de una paciente pediátrica «hiperfrecuentadora» de las urgencias.

Se observó que la menor había ingresado en el Hospital en repetidas ocasiones en cinco años y había acudido hasta 50 veces a Urgencias. En estas visitas, su madre refería problemas respiratorios o de huesos y se le habían llegado a realizar a la niña hasta 15 radiografías de huesos y 10 placas de tórax, además de ingresos y pruebas en otro centro hospitalario.

Se comprobó, igualmente, que en todos los casos se trataba de ingresos cortos y que la menor solía llegar en ambulancia al Hospital, recurriendo con frecuencia a una silla de ruedas, sin que pudieran demostrarse las dificultades respiratorias. Asimismo, pudo comprobarse que la madre de la niña había falsificado una prueba de diagnóstico de fibrosis quística.

“Lo que parecía un asma de difícil control resultó ser un síndrome de Muchausen o síndrome facticio” por el que se simulan enfermedades por el simple afán de mantener el rol de enfermo, explica Francisco José Martín. En este caso, se trataba de un síndrome de Munchausen por poderes, ya que era la madre de la niña la que inventaba los síntomas.

El jurado tuvo en cuenta tanto la presentación como la originalidad del tema y la importancia de diagnosticar el síndrome de Munchausen por poderes, que en un grado severo tiene consecuencias legales para los cuidadores del niño por someter al menor a pruebas médicas innecesarias, en lo que se considera abuso médico infantil con consecuencias para su salud. Además de las ausencias frecuentes al colegio, “el menor es sometido a pruebas invasivas, vías, analíticas, medicamentos y riesgos asociados a la hospitalización”, señala.

Para su diagnóstico se implica a trabajadores sociales, psicólogos, psiquiatras, y se actúa junto al médico de Atención Primaria y el centro educativo. “Son casos que nadie quiere diagnosticar porque son farragosos”, pero “es importante detectarlos y diagnosticarlos, porque la persona cuidadora abandona esa actitud y el menor mejora”.

El premio cuenta con una dotación de 250 euros y la inscripción al próximo Congreso de la Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla-La Mancha que se celebrará en Almagro. El Hospital de Guadalajara aportó, además del caso citado, un trabajo de la residente de Pediatría Cristina Llorente en la categoría de residentes de primer y segundo año.

El Síndrome de Munchausen es un trastorno por el que el enfermo finge síntomas de manera repetida no existiendo enfermedad ni incapacidad somática o mental confirmadas. Las personas que lo padecen tienen una necesidad psicológica de asumir el papel de enfermo, para lo que inventan dolencias y refieren síntomas fingidos o producidos de forma intencionada.

Por otra parte, el Síndrome de Munchausen por poderes es considerado una forma de maltrato infantil. La persona cuidadora del menor inventa síntomas falsos o provoca síntomas para que parezca que el niño está enfermo. De confirmarse, se debe proteger a éste incluso mediante la retirada de la tutela al cuidador. En ocasiones estos menores pueden requerir atención médica para tratar las complicaciones derivadas de lesiones, infecciones, medicación, cirugías o pruebas invasivas, además de atención psiquiátrica en caso de depresión, ansiedad o trastornos.

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