lunes, 27 de junio de 2022
17/07/2013junio 12th, 2017

La nueva esperanza verde tiene el rostro amable de un hombre tranquilo, Imanol Idiakez (Joseba Imanol Idiakez Barkaiztegi), que, como aquel «hombre tranquilo» de aquella maravilla en forma de película de John Ford, viene del norte , en este caso de Donosti, porque no se puede ser más txuri-urdin que Idiakez.
Una maldita doble fractura de tibia le cortó una carrera que, quién sabe, podía haberle llevado más lejos, al menos hasta el primer equipo de su amada Real, pero aun así siguió a lo suyo y llegó a jugar en Segunda con el Ciudad de Murcia bajo los mandos de un Juanma Lillo al que admira y del que aprendió mucho hasta el punto de decir de él que debería haber entrenado ya a un gran equipo.
Más que con Messi o Cristiano se descuelga con Cruyff y Zidane cuando se le pregunta por los mejores futbolistas que ha visto.
Sobre su nuevo trabajo, el Toledo, se pone de plazo hasta marzo antes de hablar de metas pero no renuncia a ningún sueño porque no se le olvidaron las no tan viejs glorias del equipo verdiblanco cuando Txema Indias le llamó para fichar. Aquellos tiempos en que «los partidos del Toledo, que luchaba por subir a Primera, los televisaba Canal +». No, no se le ha olvidado.


¿Cómo y cuándo empezó a jugar al fútbol?

Desde pequeño. Con dos años ya andábamos por ahí dándole al balón, según cuenta la familia. Tengo alguna foto en Atocha con la Real. Ya desde que nacimos nos ha gustado esto.

¿Jugaba en la playa de la Concha?

Sí, era lo habitual en la época del colegio. Y era muy bonito, con aquel ambiente.

Dígame cuál fue el ídolo de su infancia.

Como he sido siempre de la Real, recuerdo que mis ídolos eran Arconada y Zamora, dos jugadores de aquella Real que ganó dos ligas.

¿Vaya época aquella de la Real, no?

Sí, sí, los años 1982 y 1983. Fueron años muy buenos. Y yo tenía 9, 10 años; siendo tan pequeño los recuerdo como unos años muy bonitos para los que somos de la Real Sociedad.

Una grave lesión le truncó su posible acceso al primer equipo de la Real.

Con 20 años, cuando estuve en el filial de la Real, tuve la mala suerte de que me rompió la tibia dos veces en seis meses. De la segunda fractura tardé en recuperarme año y pico. Eso era muy poco habitual, pero una lesión tan grave en aquel momento te lo corta todo. No tengo idea de si hubiese tenido la posibilidad de jugar en el primer equipo, pero esa era la oportunidad y ahí se acabó.

¿Cuál era su demarcación?

Medio centro.

¿Organizador?

Bueno, medio centro… Nos gusta poner etiquetas pero yo le tengo mucho respeto al medio centro. Hay que tener de todo para jugar ahí: hay que tener robo, ser agresivo y jugar bien.

¿Cuál considera el mejor entrenador que le ha dirigido?

Juanma Lillo. Es el que más sabe del juego, el que más me ha enseñado, con el que más he aprendido. Estuve poco con él pero me abrió una nueva forma de entender el entrenamiento y el juego. Fueron meses muy buenos. Me parece un entrenador de categoría mundial que por lo que sea no ha tenido la suerte de estar en un gran equipo, pero sí me parece un técnico para un gran club.

¿En qué equipo coincidieron?

En el Ciudad de Murcia, en Segunda División.

¿Puede contarme alguna anécdota de su época de jugador?

Ahora que hablamos del Ciudad de Murcia, vino a entrenar Pep Guardiola con nosotros, que estaba si equipo en ese momento antes de irse a Arabia o a Dubai. Vino a entrenar una semana con nosotros. Fue increíble porque a nosotros venían a vernos entrenar 20 personas mientras que aquellos días acudieron 1.500. Me ayudó a entender todo lo que mueve este tipo de jugadores. Estuvo muy cercano a nosotros. Disfrutamos mucho con él.

¿Cómo es que fue por allí?

Fue tras su etapa en el Calcio. Tenía muy buena relación con Juanma Lillo. Fueron unos días muy bonitos.

¿Cuál es para usted el mejor futbolista de la historia?

¿De la historia? ¡Puff!

O al menos de los que ha visto jugar.

Ahpra están de moda Messi y Cristiano, pero Cruyff, al que sobre todo he visto en vídeos, y también Zidane, al que era una maravilla verle, estaban a ese nivel. Los años de Zidane en la Juve y en el Madrid fueron un espectáculo para los aficionados.

¿Y su equipo preferido? La Real, se supone.

Sí, soy de la Real desde pequeñito. Mis padres me hicieron socio ya a los dos años. Es una pasión que he mamado desde la cuna; seguimos siendo de la Real.

¿Cuál ha sido para usted el mejor gol de la historia?

Por dónde fue, el momento y el evento en que se produjo, el de Maradona a Inglaterra en el Mundial de Méjico. Fue en el mejor momento de la historia de Maradona, quien de haber tenido una carrera más regular quizá habría sido el mejor de la historia. Nunca se cansa uno de ver ese gol.

¿Se acuerda de su primer partido como profesional y contra quién fue?

No sé si llamarlo profesional pero debuté con el filial de la Real en Atocha, en un partido contra el Alavés. Salí un rato y tuve la suerte de hacer un gol de cabeza. Fue un momento muy emocionante para mí, siendo de la Real y jugando en Atocha, que para mí lo significaba todo.

¿Le han expulsado alguna vez?

¿Expulsado? Sí, alguna vez. En la posición en que jugaba yo, sí, alguna vez… Un par de ellas por temporada pudo ser, sí.

¿Es Illarramendi tan bueno como para valer el precio que tiene ahora en el mercado?

Yo le tuve dos años en el filial de la Real. Es un jugador muy bueno. Valorar el precio… Estando cómo está la vida esas cantidades son una barbaridad, pero hay clubes que pueden pagar ese dinero. Y el sucesor de Xavi Alonso… eso es un concepto periodístico. Xavi solo hay uno, al igual que Illarramendi. Pero sí me parece un jugador de talla para jugar en un equipo del nivel del Madrid.

¿Cómo llegó al Toledo? ¿Le conocía Txema Indias?

Txema me conocía, me estaba siguiendo desde los tiempos del Poli Ejido. Llegó la oportunidad y ahora estoy con muchas ganas e ilusión de hacer un buen trabajo.

¿Ha firmado por un solo año, como Guardiola en el Barça?

(Risas). No, he firmado por un solo año porque ahora las contrataciones se hacen así. El mismo director deportivo tiene solo un año, porque es lo lógico en 2ªB. Hoy en día hablar de contratos de dos años es casi una quimera.

Cuando le preguntaron en su presentación por su estilo de juego dio a entender que eso depende sobre todo de los jugadores con los que cuenta un entrenador, ¿no?

Un técnico debe adaptarse a los jugadores que tiene. Ir en contra de las cualidades de tus futbolistas no es hacer bien tu trabajo. Lo que dije es que no me gusta vender humo y que el equipo habla en el campo del estilo del entrenador.

No habrá sido fácil decir a tantos jugadores que no se cuenta con ellos máxime cuando lograron el ascenso…

Sí, los días en que Txema tuvo que comunicar las decisiones lo pasó muy mal. A nivel personal son momentos duros decirle a gente que ha cumplido con los objetivos que no se cuenta con ella, pero son tragos que se han de pasar. Los cargos de entrenador y director deportivo tienen estas cosas; como persona uno sufre cuando sabe que está haciendo sufrir a otros pero en lo profesional es tu responsabilidad mirar por el bien del club.

¿Recuerda como aficionado la sorpresa de ver al Toledo hace no tantos años en lo alto de la Segunda División, soñando con el ascenso a Primera? Aunque usted tiene claro que el objetivo es la permanecia.

Cuando a uno le llama el CD Toledo le vienen a la memoria aquellos partidos en el Salto del Caballo, televisados por Canal +, cuando el equipo peleaba incluso por subir a Primera. Hablamos de un club de una importancia como el Toledo, que tiene una buena afición, mas la figura de Txema Indias. ¿El objetivo? Hay uno obligado, que es la permanencia. Pero no me gusta hablar de objetivos porque siempre salen 10 equipos todos los años con el objetivo del play-off y luego seis se pegan la castaña. Hasta marzo hay que esperar; será entonces cuando se sabrá por lo que se podrá pelear. No nos negamos a nada. Si en marzo podemos soñar por algo más que nadie dude que lo vamos a intentar.

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