domingo, 11 de octubre de 2026
Equipo de "El hijo de todos". (Photo by Juan Naharro)
Equipo de "El hijo de todos". (Photo by Juan Naharro)
Bowfinger International Pictures está al frente - 11/10/2026 12:29 - Toledo

La productora castellanomanchega María Luisa Gutiérrez, socia fundadora de Bowfinger International Pictures, está al frente de El Hijo de todos, un largometraje de ficción que se adentra en uno de los episodios más conmovedores de la historia reciente de España: el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA.

La película, que comenzará próximamente su rodaje en distintas localizaciones del País Vasco, reconstruye aquellos días desde una perspectiva especialmente cercana y poco explorada en el cine: la de la familia que sufrió la tragedia en primera persona.


El proyecto cuenta con la colaboración de Mari Mar Blanco, hermana del concejal de Ermua, cuya implicación ha permitido al equipo acercarse a los recuerdos y vivencias de aquellos días. Para Gutiérrez, llevar esta historia a la pantalla supone un ejercicio de enorme responsabilidad, tanto por la dimensión histórica de los acontecimientos como por el compromiso de representar el sufrimiento de las víctimas del terrorismo y sus familias.

Marisa Gutiérrez, productora de Castilla-La Mancha, «persona más importante del cine español» y a punto de estrenar película con Zahera

La película sitúa la acción en julio de 1997, cuando la vida de una familia corriente quedó trastocada para siempre. En apenas 48 horas, la angustia de unos padres y una hermana se convirtió en un sentimiento compartido por millones de personas, dentro y fuera de España. El secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco desencadenaron una movilización ciudadana sin precedentes y dejaron una huella imborrable en la memoria colectiva del país.

El Hijo de todos recupera la dimensión más íntima de aquellos acontecimientos y busca acercarlos especialmente a las generaciones que no los vivieron. A través de la mirada de la familia, el filme recorre dos días marcados por el miedo, la incertidumbre y la esperanza, mientras miles de ciudadanos salían a la calle para reclamar la liberación del joven concejal.

El título parte de las palabras que pronunció su madre, Consuelo Garrido, tras conocer el asesinato de su hijo: «ETA no ha matado a mi hijo, ha matado al hijo de todos». Una frase que condensó el dolor de una familia convertido en duelo colectivo y que constituye el núcleo emocional de la película.

«Ficcionar esta historia supone una enorme responsabilidad»

La productora castellanomanchega reconoce que el peso de trasladar estos hechos al cine sigue muy presente en el equipo a las puertas del rodaje. Gutiérrez recuerda que su primer encuentro con Mari Mar Blanco, en el Senado, hace más de un año, estuvo marcado por el temor a no estar a la altura de una historia de semejante trascendencia. Un vértigo que, asegura, continúa acompañando a los productores.

El objetivo, explica, va más allá de reconstruir el secuestro y asesinato del concejal. La película también representa el dolor de las víctimas del terrorismo y de sus familias, así como la impotencia de una sociedad que se enfrentó al terror y encontró en la respuesta ciudadana una forma de unión. Las movilizaciones de aquellos días, con miles de personas mostrando sus manos blancas, simbolizaron esa reacción colectiva que desembocó en el llamado Espíritu de Ermua.

Gutiérrez destaca asimismo la generosidad de Mari Mar Blanco durante el desarrollo del proyecto. Su disposición a compartir recuerdos y detalles ha permitido al equipo creativo aproximarse a la historia familiar con mayor profundidad, desde el convencimiento de que la ficción puede ser una herramienta para transmitir una verdad emocional, aunque algunos elementos deban construirse dramáticamente.

La productora subraya que uno de los principales propósitos del largometraje es que quienes no vivieron aquellos días comprendan su significado y se acerquen tanto al sufrimiento de la familia Blanco como al de todas las familias golpeadas por el terrorismo. Al mismo tiempo, la película quiere recordar a quienes sí fueron testigos de aquellos acontecimientos la capacidad de respuesta y unión que mostró la sociedad española.

En este proceso también ha sido fundamental la colaboración de Carmen Ladrón de Guevara, abogada especializada en terrorismo. Sus conocimientos, su labor de documentación y su cercanía a las víctimas han contribuido a orientar el trabajo del equipo en distintas fases de la producción, desde el guion hasta el vestuario, con el propósito de abordar la historia con rigor, sensibilidad y respeto.

Álvaro Brenchner dirige una historia sobre la memoria, la familia y la solidaridad 

Álvaro Brechner, director de La noche de 12 años, se pone al frente de la película, que cuenta con Pol Monen, nominado al Goya a Mejor Actor Revelación por Amar, en el papel de Miguel Ángel Blanco; Laia Manzanares (La desconocida), que interpreta a su hermana, Mari Mar Blanco; María Botto, que da vida a su madre, Consuelo Garrido; José Luis García Pérez, que encarna a su padre, Miguel Blanco; y Asier Etxeandia, en el papel de Carlos Tororika, alcalde de Ermua en aquel momento.

El guion, firmado por Eduard Sola (Goya 2025 al Mejor Guion Original) y Juma Fodde, es el resultado de un exhaustivo trabajo de documentación, que ha contado con numerosos testimonios de personas que vivieron de cerca aquellos acontecimientos.

Desde sus primeras fases de desarrollo, esta ficción ha estado guiada por una premisa fundamental: aproximarse a esta historia desde la verdad, la sensibilidad y el respeto, situando en el centro del relato a las personas que la protagonizaron y preservando la dimensión humana de unos hechos que marcaron a varias generaciones.

La película busca reconstruir no solo lo que ocurrió durante aquellas 48 horas, sino también lo que significaron para una sociedad que, ante el sufrimiento de una familia, encontró una forma de expresar colectivamente su solidaridad y su rechazo a la violencia.

Enclm

Redes sociales:

(Visited 18 times, 18 visits today)