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miércoles, 25 de marzo de 2026
Javier y su padre, Fernando Bernácer.
Javier y su padre, Fernando Bernácer.
2 de abril, Día Mundial del Autismo - 25/03/2026 18:27 | Actualizado a 25/03/2026 18:29 - Toledo
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Querido Javier:

«Tan cerca y a años luz, tan mío y a la vez tan de nadie.


No hay dos como tú, no encuentro mi sitio a tu lado, me culpo por no hacer lo suficiente para que seas feliz. ¿Eres feliz? Esa duda me atormenta, me persigue, me revuelve cuando te veo poner una y otra vez el mismo vídeo, o jugar con tus cuerdas, o sonreír a tus amigos imaginarios que se esconden entre los cuadros de la cocina. Y me pregunto si me quieres. O, aún más, si sabes lo que yo te quiero: cómo casi 18 años después siento mariposas en el estómago, como dicen de los enamorados, cuando entras por la puerta y, aunque no me hagas ni puñetero caso, corras a por tu tablet para pedir patatas fritas y tu peli favorita. O cuando por las noches me dices, aunque sea de forma mecánica: “Te quío musho, pá”.

Una de las características de lo tuyo es tu carácter esquivo, lo que me impide estallar en abrazos y besos para conjurar la rabia y frustración que a veces siento. Porque sí, no me voy a engañar, lo tuyo es una auténtica faena. Y duele por comparación, cuando los iguales sin lo tuyo se preparan para la universidad, tienen sus primeras parejas o se cogen sus primeras melopeas. Algunos viernes, mientras preparo tu cena favorita (pizza de atún y bacon, reservada a ese mágico momento de la semana) se me saltan las lágrimas, aunque nadie lo note, al ser consciente de lo que te estás perdiendo a punto de cumplir la mayoría de edad. Y probablemente sea absurdo, ya que en tu universo, aquel al que yo nunca podría llegar «ni siquiera en sueños», que escribió Kahlil Gibran, las cosas no funcionan así. Lo tuyo supone una programación en un sistema operativo indescifrable para el resto. Puede que la IA, en un futuro, pueda anticipar por qué de repente un brote de ira te lleva a golpearte y a pegarnos como si tu vida estuviera en peligro. O cuál es el motivo de tus ciclos irregulares de sueño que te llevan de dormir 12 horas del tirón a estar prácticamente en vela toda la noche. ¿De qué planeta viniste? -gritaba un narrador a Maradona-, pregunta que me sigo haciendo cuando, después de 14 años de terapia ocupacional y trabajo diario en casa, te sigues partiendo de risa cuando intento que te pongas los calcetines al derecho o te laves los dientes en condiciones sin limitarte a morder el cepillo.

Desde hace mucho tiempo no me enfado contigo (aunque te ponga límites y te exija lo que sí puedes hacer). Y es que no viviré años suficientes para darte las gracias por el cambio que lo tuyo ha supuesto en mi forma de ser, en mi actitud ante el trabajo, la familia, los amigos, el deporte, la música o la fe. Como dice un gran amigo, también padre de otra chica maravillosa que también tuvo lo suyo, sin nuestros hijos seríamos gilipollas. “No malas personas» –aclara- sino «gilipollas standard», preocupadísimos por aspectos de la vida que, visto lo visto, son completamente irrelevantes.

Quien entra en tu vida sale mejor. Lo vemos en tu hermano, cómo te demuestra su amor incondicional y, en plena adolescencia, proyecta lo tuyo para defender la vida, el valor de la diferencia, la solidaridad o la empatía. O en nuestro matrimonio, que se crece ante las adversidades cuando podría haberse desmoronado ante cualquier nimiedad. «Perdónales porque no saben lo que hacen». Eso, que dijo Cristo en la cruz, sirva para los que aún, en pleno siglo XXI en nuestra sociedad libre, democrática y desarrollada, siguen haciendo bromas sobre lo tuyo, te señalan por la calle, aunque a ti te la sopla, o carecen de protocolos en los servicios básicos esenciales para que tu vida en este planeta sea un poquito menos hostil.

Me da miedo el futuro, no te voy a engañar, porque veo al personal un poco verde. Aún así, que sepas que nos dejaremos el alma para que, cuando nosotros ya no estemos, lo tuyo sea también lo de muchos y puedas dejar este mundo habiendo sido feliz. ¿Quién no quiere eso para aquellas y aquellos que vienen a través de ti, y aunque estén contigo no te pertenecen? (otra vez Gibran).

Te quiero mucho, hijo mío.

Papá».

Fernando Bernácer, periodista de Radio Castilla-La Mancha, es padre de Javier, de 17 años, que es guapísimo, trabajador y muy buena persona (objetivamente) y tiene autismo con gran afectación y discapacidad intelectual.

La Junta trabaja en itinerarios de FP adaptados a alumnos con autismo en Castilla-La Mancha

 

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