lunes, 22 de abril de 2024
Juicio en la Audiencia de Toledo 27/11/2012junio 13th, 2017

Daniel V.G., el joven militar de 23 años, acusado de intentar matar con una navaja reglamentaria del Ejército a su ex pareja sentimental, ha negado que tuviera intención de acabar con la vida de la chica y que, en cambio, le ofreció la suya porque «sin ella no podía vivir».

Durante la vista oral que se celebra en la Audiencia de Toledo, el acusado, cabo del Ejército del Aire, aficionado a los juegos del rol y a las artes marciales, ha contradicho con su declaración lo manifestado por la joven K.J.V., de 21 años, vecina de Seseña (Toledo) y también lo que han referido otros testigos en el juicio.


La tarde del 8 de abril de 2011 ambos se citaron y tras recogerla en la parada del autobús se fueron en el coche de él a hablar a un parque de San Martín de la Vega (Madrid), donde ella le comunicó su intención de romper definitivamente la relación y de no volverle a ver, según ha relatado la joven.

Estando en el parque y en el interior del vehículo, él trató de convencer a la chica para seguir con la relación sentimental y le ofreció dos regalos, uno un collar y el otro era «entregarle mi vida, porque sin ella no podía vivir», según ha dicho el acusado, tras lo cual sacó del bolsillo del pantalón la navaja con la que Daniel se autolesionó y después hirió, presuntamente, a la joven.

Pero, Daniel ha dicho que no tenía intención de acabar con la vida de su ex pareja, con la que llegó a convivir un año, pues, de haberlo querido hubiera sido «más eficaz» usar las artes marciales, al ser éste aficionado al yudo y al kárate, además de pertenecer a un club de juegos de rol.

Sin embargo, la víctima ha relatado al tribunal de la sección segunda de la Audiencia de Toledo que tras propinarle los tres navajazos en el cuello hizo estrellar el coche contra la mediana de la carretera.

Tras recuperarse del shock y «tras comprobar que estaba viva», la joven salió del vehículo y pidió ayuda a los conductores que había en ese momento en la carretera que conduce desde el parque de San Martín de la Vega a Villaverde Bajo.

Fue el conductor de un autobús urbano, José Antonio G.P., quien socorrió a la joven, que sangraba «a borbotones» y quien ha relatado que pensó inicialmente que la chica había sufrido un accidente de tráfico al ver coche accidentado contra el quitamiedos de la carretera, hasta que ella le dijo entre llantos que Daniel había estrellado el vehículo y le había apuñalado.

Mientras el conductor del autobús auxiliaba a la joven con la ayuda de otros pasajeros Daniel se acercaba mientras le decía a ella: «por favor, cariño; por favor, cariño», pero, que no le dejaron acercarse ante la petición insistente de ella.

El joven fue localizado por la Policía Nacional poco después agazapado tras unos setos del parque donde la pareja había estado poco antes, según han dicho los policías en el juicio.

Los testigos policías también han explicado al tribunal que el acusado, que no ofreció resistencia, colaboró con ellos y les indicó donde había escondido la navaja con la que hirió a la chica, que aún está en tratamiento de psicoterapia y fisioterapia por las lesiones y las secuelas sufridas.

La víctima ha indicado también que aquel episodio le ha impedido seguir con la carrera musical y que no pudo presentarse a las pruebas de acceso al Conservatorio Superior por las heridas sufridas.

La fiscalía solicita 10 años de prisión por un delito de intento de homicidio, pena que la acusación particular eleva hasta los quince, mientras que la defensa pide la absolución.

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