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domingo, 2 de octubre de 2022
MÉXICO
"Esto era mi casa hace dos años. No puedo imaginar a mis vecinos cuando pasó...", escribía Luis Tolosa (Albacete) en sus redes
Tras el terremoto - 21 septiembre 2017 - Castilla-La Mancha

Las horas posteriores al segundo peor terremoto vivido en la historia reciente de México no debieron hacerse cortas para ninguno de los habitantes del país. Que en tan solo unos minutos un fuerte temblor desemboque en más de 250 muertos, decenas de edificios destruidos, un caos y una histeria generalizaba, como ya nos han contado en el anterior relato, «no se lo esperaba nadie».

Luis Tolosa, el joven de Albacete que trabaja y vive en Ciudad de México, contaba a encastillalamancha.es durante las primeras horas después del terremoto que en la prensa se podía leer que tras el desastre se había aprovechado para llevar a cabo atracos y saqueos, pero él decía que generalmente era falso, ya que a lo que se dedicó la gente, e incluso él, después del terremoto, fue a ayudar.


Luis, tras ver como su bloque de pisos quedó inservible, y ya le habían comunicado que sería derruido, lo primero que hizo fue salir a la calle a unirse a las cientos de personas que estaban en su barrio colaborando en las labores de rescate. «Fuimos a ayudar a levantar escombros… y ver los edificios afectados y a la gente fue muy duro», afirma el albaceteño.

«Había gente muerta… y claro, iban sacando los cuerpos» expresa Luis. Allí, al lado de su casa. Tan solo unas horas después de llevar a cabo un gran simulacro, 32 años después del peor terremoto de la historia de México. «La ciudad está parada… esto es un drama», considera.

Él acababa de regresar a México tras pasar unos días en España y se encontró con la peor pesadilla, aunque la solidaridad que se vivió allí, como nos cuenta, también se apoderó de él.

Justo hace unas horas, encastillalamancha.es hablaba con un grupo de estudiantes de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) que se encuentran de estancia internacional en Puebla de Zaragoza, a escasos kilómetros del epicentro del terremoto y a una corta distancia de la Ciudad de México. Allí sintieron un fortísimo temblor, en el momento menos esperado para ellas. Alba, Cheyenne, Karen y Natalia son cuatro chicas castellano-manchegas que tampoco dudaron en salir a ayudar a los afectados después de haber pasado horas de ansiedad.

«Estamos mucho más tranquilos todos y nos vamos a ayudar a un hospital a hacer sándwiches y comida para niños de un hospital que han tenido que evacuar», nos comentaba la propia Cheyenne, toledana de 21 años. Después de despertar y atendernos, salió con sus compañeros al hospital para prestarse como voluntarios en las tareas que hicieran falta.

Karen estaba en casa cuando el terremoto sacudió a México entero. Se quedó encerrada dentro de su habitación y, nos dice, «fue increíble lo que pasó», pero ya ha quedado como un susto. «Hay zonas en Puebla que están bastante destruidas», nos explica. Ella también está en Puebla estudiando. «A día de hoy estamos intentando ayudar en todo lo que podamos», cuenta.

«Es una experiencia más, que espero que no vuelva a pasar», nos dice, aunque para ellas, la ayuda que prestaron en las horas posteriores al seísmo, sí fue una experiencia para recordar. Las jóvenes nos contaban que habían salido de casa y, después de ir al hospital, fueron a llevar ayuda a un pueblo cercano que «está muy afectado», tal y como nos cuenta Cheyenne.

14 misioneros de Toledo, en México

Ayer, también llegó la noticia de los 14 misioneros de la provincia que están en México, quienes también vivieron el terremoto. Después, se avisaba de que todos se encontraban bien. En RTVD retrasmitieron el testimonio de una religiosa y un sacerdote, quienes vivieron con angustia también aquellos momentos.

 

María Milagros Camuñas es una religiosa toledana que lleva a cabo su acción pastoral también en Puebla de Zaragoza. «Aquí en Puebla hay bastantes personas afectadas y los peores daños se produjeron en el centro», afirma la religiosa. En Puebla, el colegio en el que está la toledana, tuvo que ser evacuado, aunque «no paso nada, pudieron salir bien los niños».

Al lado de este colegio, una escuela tuvo más daños, en la que tuvieron que ayudar. «Las personas están siendo muy solidarias y ayudan mucho», explicaba Camuñas.

 

Ángel Luis Lorente, sacerdote diocesano de Toledo, también habló en RTVD. Él está en Ciudad de México, ciudad en la que, como explicaba Luis Tolosa, «tuvieron que decir a la población que evitara salir a las calles». La ciudad en esos momentos estaba «expectante y ayudando lo que puede», explicaba el sacerdote toledano.

Junto a ellos, otras 12 personas, sacerdotes, religiosas y laicos, también se encuentran en estos momentos en México, dentro de la acción pastoral de la Diócesis toledana: Ángel García (Buenasbodas); Antonio Gómez, Cipriano Sánchez , Dativo Recio, Gustavo Fernández, José Ruiz (Toledo) y José Sabin (Talavera), son sacerdotes de Toledo y provincia, que fueron destinados a México. También Felipa Carrasco (Totanés), María López (El Toboso), María del Pilar Reverte (Urda) y Victoria Recio (Toledo), religiosas, estuvieron presentes durante el terremoto, al igual que María Elena Morales (Almorox), una laica que ejerce su labor en el país centroamericano.

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