El próximo lunes 1 de septiembre comienzan a circular las cuatro nuevas rutas del transporte urbano de Cuenca, que estrenará también aplicación móvil y el intercambiador en la plaza del ferrocarril, punto clave de este nuevo modelo de movilidad que pone a prueba el Ayuntamiento de Cuenca, en el que cobran importancia los trasbordos.
El concejal de Urbanismo, Adrián Martínez, que inició esta renovación cuando llevaba las responsabilidades de Movilidad, ha destacado cómo, con una modificación del contrato para incluir la lanzadera al AVE, se han podido «redistribuir» los kilómetros por la ciudad para llegar a barrios donde el servicio se había eliminado, o que no la tenían, como Cañadillas y Cerró de la Estrella.
Rutas de hasta 18 kilómetros
En el modelo de transporte que termina este domingo había rutas de hasta 18 kilómetros, mientras que las líneas actuales recorren entre ocho y nueve de media. Hay unas veinte paradas nuevas y también hay algunas que han dejado de funcionar, entre ellas la propia marquesina de Mariano Catalina, que ha dado servicio a la lanzadera a la estación del AVE hasta la fecha.
El intercambiador es la gran novedad de estas rutas del transporte público. Las líneas confluyen en este punto para que cualquier ciudadano, en un intervalo de 45 minutos, pueda hacer los transbordos en un tiempo muy corto de espera. En concreto, se pretende que los viajeros no tengan que esperar más de tres minutos para coger el siguiente autobús.
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La zona del intercambiador
En la zona del intercambiador se han creado dos dársenas para facilitar la circulación del transporte público. También se ha habilitado una parada de taxis.
También se produce una ampliación y unificación del horario. Todos los servicios tendrán una frecuencia de treinta minutos comenzarán a las siete de la mañana y terminarán con una última expedición desde el intercambiador a las once de la noche, para dar servicio a los últimos viajeros de la alta velocidad que lleguen a Cuenca. De esta forma, se terminan con las reducciones de frecuencias en verano.
Respecto a los servicios que ofrece cada ruta, la línea 1, que va desde el intercambiador al barrio del Castillo, en el Casco Antiguo, se convertirá desde el lunes en una lanzadera que en los meses de verano y algunos festivos destacados tendrá una frecuencia de quince minutos.
La línea 2 comunica el intercambiador con la zona de Cañadillas y Fuente del Oro. Es la que sale encargará de los viajes al cementerio, lo que supondrá que, cuando se hagan esas expediciones, la frecuencia se alargue ligeramente.
La 3 es la que se encargará de llevar a los viajeros al Hospital Universitario y también conecta con barrios que hasta ahora no tenían servicio, como el Cerro de la Estrella. Finalmente, la línea 4 irá desde el Intercambiador a Tiradores e incluye paradas en puntos como El Mirador y Villa Luz.
«El objetivo es que poco a poco nos vayamos amoldando y vamos a necesitar algo de tiempo», ha reconocido Martínez, aunque cree que poco a poco los conquenses irán conociendo estas nuevas rutas.
Más mejoras
De forma paralela, se ha trabajado en una nueva aplicación móvil, disponible para Android e IOS, que estará operativa desde el lunes y en la que se informará de los tiempos de espera.
Otra mejora que se ha implementado es un aviso sonoro en los vehículos para que las resinas con discapacidad visual sepan dónde están.
El Ayuntamiento va a iniciar una campaña de información para dar a conocer a la gente las novedades del servicio. También espera que esté disponible el servicio de acompañamiento, que se tuvo que sacara a una segunda licitación tras la renuncia del primer adjudicatario.
El actual concejal de Movilidad, Héctor Serrano, ha comentado que este es uno de los pasos que la ciudad da en esa materia junto a la futura Zona de Bajas Emisiones y los aparcamientos del Paseo del Ferrocarril.
«Un ser vivo»
«El transporte es un ser vivo que tiene que evolucionar y nos encontramos que teníamos un nuevo centro de demanda, el nuevo hospital y el encorsetamiento del contrato», ha apuntado el gerente de la empresa Líneas Urbanas de Cuenca (LUC), Vicente Martínez.
Lo que ha intentado la concesionaria es «una nueva forma de explotar del servicio» a través de ese intercambiador donde se espera que los transbordos sean de unos tres minutos.
Por otro lado, se corrigen anomalías, como la de que todas las líneas pasaran por la calle Colón, desperdiciando kilómetros del contrato.
Además, antes los tiempos de espera eran estimados, mientras que a partir de ahora van a ser reales gracias al seguimiento por geolocalización.
Martínez también ha apuntado, finalmente, que las nuevas rotondas de Hermanos Becerril, construidas de la mano del nuevo Mercadona, también contribuirán a que los autobuses circulen de una manera más ágil.