El próximo mes de junio se cumplirán 23 años del grave accidente ferroviario ocurrido en Chinchilla de Montearagón (Albacete). Fallecieron 19 personas y hubo cerca de 50 heridos tras la colisión frontal entre un tren Talgo que cubría la ruta Madrid-Cartagena y un mercancías procedente de Murcia con cargas de combustible, lo que provocó un gran incendio tras el violento choque. Por ello, la identificación de los cadáveres fue complicada a causa del estado de los restos.
En el tren Talgo viajaban 4 tripulantes y 82 viajeros, y en el mercancías, 2 maquinistas.
El accidente ocurrió como consecuencia de un error del jefe de circulación de la estación de Chinchilla, según un comunicado de Renfe. En 2006, el jefe de estación fue condenado a 2 años de prisión y 4 años de inhabilitación por 19 delitos de homicidio y 48 de lesiones por imprudencia profesional grave.
Angrois (A Coruña)
El accidente de Chinchilla es uno de los siniestros ferroviarios más graves de la historia reciente de España, junto al ocurrido en julio de 2013 con el descarrilamiento en Angrois (A Coruña) de un tren de velocidad alta Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol. Murieron 79 personas y 143 resultaron heridas.
En este caso, el exceso de velocidad fue la causa del accidente, ya que el maquinista entró en la curva A Grandeira a una velocidad de entre 179 y 191 kilómetros por hora, cuando la máxima permitida era de 80 kilómetros por hora.
Adamuz (Córdoba)
A estas tragedias se suma ahora la ocurrida en Adamuz (Córdoba) este domingo 18 de enero con el brutal choque entre dos trenes de Iryo y Renfe, que ha dejado al menos 39 fallecidos y decenas de heridos de diversa gravedad, mientras las autoridades investigan los motivos de lo ocurrido.
