El personal sanitario al que se juzga desde este miércoles en la Audiencia Provincial de Toledo por un delito de omisión del deber de socorro a un joven de 21 años que se desmayó mientras jugaba un partido de fútbol en Corral de Almaguer (Toledo) en enero de 2018 y que falleció al día siguiente, ha dicho que desconocía la gravedad.
El médico y la enfermera acusados han declarado en la primera sesión del juicio que ha comenzado tras la elección del jurado popular, compuesto por cuatro mujeres y cinco hombres, y tras las intervenciones iniciales de la fiscal, que no acusa; la acusación particular que representa a los padres y al hermano del joven fallecido; y los letrados de la defensa de cada uno de los investigados, que piden la absolución.
El primero en prestar declaración ha sido el médico que el 27 de enero de 2018, día en el que se produjeron los hechos, se encontraba en el centro de salud de Corral de Almaguer y formaba parte del equipo presencial junto a la enfermera también acusada en este proceso.
A preguntas de la acusación particular, el doctor ha reiterado en numerosas ocasiones que esa tarde-noche él se encontraba dentro de su despacho pasando consulta a los pacientes que habían acudido a urgencias y que en ningún momento tuvo constancia de que el joven se encontraba en una situación grave.
«No me enteré de nada», ha remarcado varias veces, al tiempo que ha afirmado que si se hubiera enterado, hubiera salido del centro de salud a atender al joven porque dentro del centro no había ninguna urgencia vital, y ha negado que la enfermera le comunicara nada porque, a su modo de ver, ella pensaría que no era grave por lo que le habían dicho.
Cronología de los avisos
Durante el interrogatorio a la enfermera, esta ha relatado la cronología del día de los hechos y ha aseverado que la primera constancia que tiene sobre lo que ocurre es a las 20:08 horas cuando un chico vestido con ropa de deporte acude al centro de salud y le dice que otro joven se ha desmayado en el pabellón y «se ha hecho una brecha», por lo que llamó al equipo de avisos que en esos momentos se encontraba en la cercana localidad de Lillo para cerciorarse de que tenían el aviso del 112.
Diez minutos más tarde acudió otro chico al centro de salud porque la atención sanitaria seguía sin llegar, pero en esta ocasión le comunicó a la enfermera que «se estaba poniendo morado», por lo que ahí sí consideró la acusada que había una urgencia vital por una insuficiencia respiratoria, al menos, y volvió a llamar, a las 20:19 horas, al equipo de avisos para comprobar que estaba llegando al pabellón deportivo de Corral de Almaguer y que lo iban a atender.
Ante las preguntas de la acusación particular, ha explicado que hubiera tardado ella más en recoger en el centro todo el material necesario para la atención que en llegar los compañeros del equipo de avisos, que sí contaban con todo ese material en el vehículo.
En todo caso, ha negado que no quisiera ir hasta el pabellón por no tener un vehículo del centro y, aunque le ofrecieron ir en vehículos particulares de quienes fueron a avisar, porque ha dicho que de haber sabido la gravedad antes, hubiera utilizado su propio coche.
Además, después del segundo chico, también llegó al centro de salud en cuestión de pocos minutos la cuñada del joven de 21 años que se había desplomado jugando al fútbol y, en cuarto lugar, la madre del mismo, que trasladó a la enfermera que su hijo tenía una cardiopatía y que necesitaba asistencia urgente.
«¿Por qué voy a negar yo asistencia a nadie y menos a esa madre que bastante tiene con haber perdido a su hijo? No tiene sentido», ha expresado.
El juicio continúa este jueves con la práctica de las pruebas testificales.