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jueves, 19 de febrero de 2026
El médico y la enfermera a los que se juzga en la Audiencia Provincial de Toledo. Imagen: Efe.
El médico y la enfermera a los que se juzga en la Audiencia Provincial de Toledo. Imagen: Efe.
Testimonio de sanitarios y expertos - 19/02/2026 17:29 | Actualizado a 19/02/2026 17:37 - Toledo
La acusación contra el médico que prestaba el servicio de Urgencias en el centro de salud de Corral de Almaguer la tarde noche del 27 de enero de 2018, cuando un joven de 21 años que jugaba al fútbol en el pabellón cayó desplomado y falleció al día siguiente, ha sido retirada este jueves, mientras que la enfermera continúa acusada por omisión del deber de socorro.

Así lo ha trasladado la acusación particular, que representa a los padres y al hermano del fallecido, durante la fase de conclusiones definitivas del juicio con jurado popular que ha comenzado este miércoles en la Audiencia Provincial de Toledo, mientras que la fiscal -que no ha formulado acusación en el proceso- y la letrada de la defensa de la enfermera acusada han pedido su absolución.

Durante la segunda jornada de la vista oral, ante el tribunal han declarado testigos de la noche de los hechos —quienes dieron aviso al centro de salud de lo ocurrido—, los sanitarios tanto del equipo de avisos de Corral de Almaguer como el de la UVI móvil que activó el 112, así como peritos que han emitido informes sobre este caso.


Los sanitarios acusados de no auxiliar a un joven en Corral (Toledo) que murió alegan que desconocían la gravedad

Así, algunos de los testigos que se acercaron a pedir auxilio al centro de salud han indicado que vieron al joven caído en la pista y «un charco de sangre» alrededor, que al principio estaba consciente, pero que al final fue perdiendo la consciencia y, en cualquier caso, uno de ellos ha afirmado que trasladó la gravedad de lo que ocurría y que no dijo que solo era una brecha.

En lo que sí han coincidido todas las personas que fueron a dar aviso es en que ofrecieron sus vehículos para que se pudieran trasladar al pabellón, si bien no sabían el motivo por el que se negaron a hacerlo; y en que cuando regresaron al pabellón ya había llegado la UVI móvil y lo estaban atendiendo, salvo la cuñada del fallecido que ha negado este extremo.

Por su parte, la madre del fallecido, que fue la cuarta persona en ir al centro de salud a pedir ayuda, ha relatado que cuando se lo dijeron se fue corriendo al pabellón, que vio a su hijo «morado» y que le comunicó a la enfermera que era cardiópata.

Testimonio de sanitarios y expertos

También durante esta segunda jornada del juicio han declarado como testigos el médico y la enfermera del equipo móvil de las Urgencias del centro de salud de Corral de Almaguer, que han explicado que cuando recibieron el aviso del 112 por un chico desplomado en el polideportivo, se encontraban en Lillo terminando una atención sanitaria y que salieron de inmediato y circularon a gran velocidad porque en otra llamada les trasladaron que sufría una cardiopatía, pero que cuando llegaron ya estaba allí la UVI.

Ambos han afirmado que la enfermera acusada les llamó en varias ocasiones para intentar agilizar y que incluso les explicó dónde estaba el pabellón y les dijo a otros chicos que les esperaran en la entrada del pueblo para guiarles hasta el lugar, además de que el médico ha señalado que «teníamos conocimiento de que un chico se había desplomado haciendo deporte y es fácil deducir que es algo que necesita atención urgente».

En cuanto al médico y la enfermera de la UVI móvil, activada por el 112, han confirmado que fueron los primeros en prestar asistencia al joven, que se encontraba en parada cardiorrespiratoria, y que tardaron casi una hora en atenderle para luego poder trasladarlo en helicóptero al Hospital de Toledo.

La prueba testifical se ha completado con la declaración de varios peritos que emitieron informes sobre el caso, algunos de los cuales han apuntado que una reanimación cardiopulmonar básica en los primeros minutos es fundamental para un buen pronóstico, pero que el equipo médico no tenía constancia del cuadro cardiológico del paciente hasta que le atendieron en torno a media hora después de que se hubiera desmayado.

Con todo, la médico forense que analizó la asistencia sanitaria que ahora se juzga se ha ratificado en el informe realizado en el que concluye que «no hubo mala praxis en relación con la asistencia, sino un infortunio debido al resultado final» por la muerte del joven.

Esta forense ha precisado que en la llamada de los presentes al 112 «no queda claro si estaba desfallecido o consciente cuando cae» o si se priorizaba la brecha, además de que ha indicado que «en ningún momento inicialmente se comentó la cardiopatía que tenía», y en que salir del centro de salud requiere de un tiempo de preparación de material y, por tanto, «lo más lógico era esperar a que llegara la UVI móvil ya en camino», ha concluido

Enclm/Efe

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