Parte del puente de Arenas de San Juan (Ciudad Real), construido en 1583 para salvar el río Gigüela e incluido en la Lista Roja de Hispania Nostra por su grave estado de conservación, ha colapsado este pasado sábado «tras años de deterioro estructural».
Así lo ha dado a conocer la consultora especializada en arqueología y patrimonio Oppida, a través de sus redes sociales, consultadas por EFE, en las que han recordado que el puente arrastraba «un proceso de degradación prolongado».
El derrumbe materializa un riesgo que ya había sido advertido por expertos, debido a patologías estructurales acumuladas y a la ausencia de intervenciones de consolidación eficaces.
La consultora ha señalado que la pérdida supone la desaparición de «un elemento relevante del patrimonio histórico y del paisaje cultural de la zona».
Fue construido por orden de Felipe II
Según recoge la Lista Roja de Hispania Nostra en su página web, el puente y la calzada asociada fueron construidos bajo el reinado de Felipe II, por mandato real fechado el 18 de noviembre de 1582, a petición del Concejo de la villa. El documento original se conserva en el Archivo General de Palacio, en Madrid.
Las trazas fueron diseñadas por los canteros Juan de Arribas y Juan de Gurgumandia ‘el Mozo’, junto a los albañiles Diego Martín Tapiador y Diego López, todos naturales de Daimiel.
La ejecución se adjudicó finalmente a los canteros Juan Díaz Galán, su hermano Francisco y Juan de Espinosa, vecinos de Ciudad Real.
La obra se presupuestó en 1.500 ducados y se financió mediante la venta de la bellota de montes comunales durante varios años, ante la falta de recursos propios del concejo.
Se ha intervenido varias veces
A lo largo de su historia, el puente fue objeto de varios intentos de intervención. En 1779 el arquitecto Joseph de Palacios San Martín proyectó su reconstrucción, aunque no llegó a ejecutarse.
Sí se acometió una restauración en 1883, diseñada por el arquitecto provincial Cirilo Vara y Soria, cuyos planos se conservan en el Archivo de la Diputación de Ciudad Real. En esa actuación se cerraron algunos arcos para reforzar la estabilidad.
El puente formó parte de la carretera que unía Daimiel con Puerto Lápice hasta la construcción de la CN-420 y conservaba seis arcos originales de sillería, con estribos y pretiles de mampostería y bóvedas de ladrillo.
Pese a figurar en el Catálogo de Bienes Protegidos del Plan de Ordenación Municipal, su estado era «lamentable», según la ficha de Hispania Nostra, ya que presentaba «una gran grieta» en la calzada, pérdida de sillares y alteraciones en su base de sustentación, agravadas por la extracción de piedras en distintas épocas.
Las administraciones regional y municipal habían proyectado un carril bici y un paseo peatonal en la antigua carretera anexa, sin que se hubieran destinado partidas específicas para la consolidación del puente, ha destacado Hipania Nostra.