En un rinconcito de Castilla-La Mancha se encuentran y disfrutan bocados exquisitos dignos de la realeza. Se trata de la confitería Dulcia, que cuenta con 146 años de historia, ubicada en la localidad albaceteña de Almansa.
En 1880 Alfredo Reig Semper, natural de Onteniente (Valencia), junto a su mujer Carmen Montes Valls iniciaron su negocio elaborando “los mejores dulces, para los mejores momentos”. Tanto es así, que Isabel II, madre de Alfonso XII y abuela de Alfonso XIII, paraba en Almansa cuando viajaba desde Madrid a la costa alicantina. En 1902 la confitería recibió el Título de Proveedores de la Casa Real, otorgado por la reina regente María Cristina de Habsburgo, madre de Alfonso XIII, quien en aquel momento era menor de edad.

Título de Proveedor de la Casa Real
El Título de Proveedor de la Casa Real les permitía utilizar el escudo de armas en facturas, papel de tienda, cajas… y alcanzar un prestigio que les acompaña hasta la actualidad con la quinta y sexta generación. “Fue el reconocimiento al saber hacer y esfuerzo de nuestra familia. Sabor y tradición con las que Alfredo Reig se convertía en uno de los más importantes fabricantes de caramelos y turrones que existía en la España de ese momento”, destacan en Dulcia.

Confitería Alfredo Reig y su fundador en 1885
Una fábrica de caramelos permitió el nacimiento y la expansión de otra de turrones, chocolates y bombones que hoy dan lugar a los productos comercializados bajo las marcas Dulcia y Alfredo Reig.

Confitería actual Dulcia Alfredo Reig de Almansa
En la actualidad, Alfredo Calatayud Reig continúa elaborando las recetas de sus antepasados, comprometido como el primer día, cuidando y mimando la selección de los ingredientes para elaborar unos dulces de alta calidad.
