Con más de cuatro décadas de trayectoria, Autolíneas Rubiocar, una empresa castellanomanchega del sector del transporte de viajeros se ha consolidado como un operador de referencia con una amplia implantación. Desde su origen en la localidad conquense de Villares del Saz, ha ido ampliando su actividad hasta prestar servicio en distintas zonas de Castilla-La Mancha y Madrid, articulando una red que abarca tanto líneas regulares como servicios discrecionales, escolares y laborales.
En este contexto, su gerente, Ana María Valladolid, ha participado en la V Jornada ‘Castilla-La Mancha, Tierra de Oportunidades: Modelos de Negocio para el siglo XXI’, organizada por ENCLM, donde ha puesto en valor la evolución del sector del transporte y su papel clave en la cohesión territorial, al tiempo que ha analizado los principales retos a los que se enfrenta la actividad en la actualidad.
Valladolid ha recordado que la empresa «siempre ha estado ligada al servicio público de movilidad», destacando una evolución de más de 40 años en los que ha pasado de una actividad de ámbito más reducido a una operativa que hoy conecta capitales y numerosos municipios, especialmente en zonas rurales.
Los pilares de Rubiocar
Durante su intervención, ha explicado que la actividad se estructura en cuatro grandes pilares. El primero es el transporte discrecional, destinado a excursiones, eventos y servicios a demanda. El segundo pilar es el transporte escolar, con el que se da servicio diariamente a alrededor de 4.000 niños en distintas provincias, incluyendo también a alumnado de educación especial y personas con movilidad reducida.
El tercero corresponde al transporte regular de viajeros, con líneas que conectan ciudades como Cuenca, Albacete y Ciudad Real, además de múltiples municipios pequeños.
En este sentido, ha subrayado la importancia de mantener la conectividad en la denominada «España vaciada», donde la empresa asegura cobertura a cerca del 90% de la población en la provincia de Cuenca mediante líneas regulares y sistemas complementarios a la demanda.
El cuarto pilar es el transporte laboral, una actividad en crecimiento vinculada a empresas, centros logísticos e instituciones.
La falta de conductores y el precio del combustible, principales problemas
En el plano de los retos del sector, Valladolid ha señalado el impacto del aumento del precio del combustible y las dificultades derivadas de los contratos públicos, muchos de ellos sin posibilidad de revisión de precios. «Es muy difícil repercutir estos costes», ha explicado, advirtiendo de la complejidad de mantener la viabilidad en este contexto.
Asimismo, ha alertado sobre la falta de conductores profesionales y el problema del relevo generacional, señalando que se trata de una profesión cada vez menos atractiva debido a las largas jornadas, el trabajo en fines de semana y las dificultades de conciliación.
Por otro lado, ha defendido la necesidad de avanzar en sostenibilidad y planificación del transporte, aunque ha matizado que la electrificación por el momento solo es viable en determinados servicios urbanos o de corto recorrido.
Con una plantilla de alrededor de 200 vehículos y 225 trabajadores, Ana María Valladolid ha concluido destacando el esfuerzo diario necesario para mantener la conectividad del territorio y garantizar el servicio en zonas rurales y urbanas por igual.
Esta V Jornada «Tierra de Oportunidades. Modelos de Negocio para el Siglo XII» cuenta con el patrocinio de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y con la colaboración de Fedeto y Cecam.
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