jueves, 30 de abril de 2026
Imagen de Julio Escudero con su barca en Las Tablas de Daimiel - Foto: RTVE
Imagen de Julio Escudero con su barca en Las Tablas de Daimiel - Foto: RTVE
Toda una vida dedicada a la pesca - 30/04/2026 11:08 - Ciudad Real

Julio Escudero, considerado el último pescador tradicional de Las Tablas de Daimiel, ha fallecido en la localidad ciudadrealeña de Daimiel a los 97 años, poniendo fin a una vida ligada por completo a este humedal y a una forma de subsistencia ya desaparecida.

Nacido en 1930 en el entorno del Guadiana, creció en el seno de una familia de pescadores en un tiempo en el que el río marcaba el ritmo de la economía y la vida cotidiana. Desde niño aprendió el oficio junto a su padre, en jornadas marcadas por la dureza del trabajo y las condiciones extremas, especialmente en invierno. «Pasaba muchísimo frío», recordaba sobre aquellas madrugadas en las que tenía que calentarse las manos como podía para seguir manejando el trasmallo.


Durante décadas, la pesca fue su único medio de vida, como lo fue para muchas familias de la zona. Capturó especies como carpas o cangrejos, que después vendía en Daimiel, formando parte esencial de la alimentación local. Entre todas ellas, el barbo comizo, al que llamaba «picarro», ocupaba un lugar destacado tanto por su abundancia como por su valor.

Precisamente este pez protagonizó uno de los momentos más simbólicos de sus últimos años, cuando con 86 años logró capturar un ejemplar tras más de tres décadas sin presencia documentada en el parque. Tras observarlo, decidió devolverlo al agua, interpretando aquel hallazgo como una señal de recuperación del ecosistema.

Su vida estuvo también marcada por la transformación de Las Tablas de Daimiel. Fue testigo directo del proceso de desecación del humedal, la apertura de canales y la sobreexplotación de los acuíferos que alteraron profundamente el equilibrio natural del entorno. Recordaba cómo las máquinas sustituyeron a las barcas en un paisaje que cambió para siempre, obligando a muchas familias a marcharse. Él, sin embargo, permaneció. «Yo de aquí no he salido a ningún lado», afirmaba.

Tras la declaración del parque nacional en 1973, dejó la pesca para integrarse en la plantilla del espacio protegido, donde trabajó hasta su jubilación. Desde entonces, se convirtió en un testigo privilegiado y defensor del humedal, llegando a acompañar a Félix Rodríguez de la Fuente en algunas de sus grabaciones en la zona.

A lo largo de su vida recibió diversos reconocimientos por su compromiso con la conservación de Las Tablas, entre ellos la placa al mérito regional en 2001, concedida por el entonces presidente de Castilla-La Mancha, José Bono.

Quienes le conocieron destacan su profundo conocimiento del medio natural y su memoria de una forma de vida prácticamente extinguida. En sus recuerdos también ocupaba un lugar especial su mujer, Pascuala Rodríguez de Guzmán, a la que siempre llamaba «su rica», con quien compartió tanto la vida como algunos de sus últimos momentos ligados a la pesca.

Hasta sus últimos días, Julio Escudero mantuvo la costumbre de acercarse al agua, fiel a un humedal que marcó su existencia y del que fue, hasta el final, uno de sus mejores intérpretes.

Enclm/Efe

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