Bodegas Gratias, de Casas Ibáñez (Albacete), ha culminado su décima campaña de recaudación de fondos siguiendo el objetivo de preservar el ADN vitícola de la comarca de La Manchuela: variedades locales únicas que sobreviven en micro-parcelas (parcelas de mezcla) y que no aparecen en ningún catálogo.
En los viñedos de La Manchuela (a caballo entre las provincias de Albacete y Cuenca) sobreviven variedades autóctonas que el mundo del vino apenas conoce.
Pintaillo, Coloraillo, Tardana, Macabeo Negro…, nombres que suenan a misterio porque durante décadas nadie los buscó, nadie los catalogó, nadie los protegió. Bodegas Gratias lleva años haciéndolo. Y ahora, con su décima campaña de crowdfunding quiere asegurarse de que sigan aquí.
Un patrimonio vivo que necesita presencia
La bodega familiar ha aprendido a golpe de experiencia que la mejor forma de proteger una cepa antigua es estar físicamente presente en el campo y hacer un vino con ella.
Por eso, el objetivo de esta campaña es concreto: arrendar las micro-parcelas donde aún crecen estas variedades únicas y garantizar una presencia constante que permita su seguimiento, su documentación y su protección legal antes de que el tiempo las alcance.
Rosa, Pepe y la memoria hecha a mano
Los mecenas que se han sumado a la campaña recibirán la colección líquida de todo este proyecto de recuperación.
También llevarán las piezas artesanales elaboradas por Rosa y Pepe: flores de papel y llaveros gratias, pequeños símbolos de todo lo que merece ser recordado. Además, podrán asistir a los encuentros en la bodega, como la cata maridaje y la Fiesta de Mecenas, para que todo el mundo pueda acercarse y ver lo qué hacen.
Los participantes pasan a formar parte de ‘Los Guardianes de la Memoria de La Manchuela’, apareciendo sus nombres en la etiqueta de un vino exclusivo para los mecenas que será de variedad bobal, la reina de esta zona.
