domingo, 7 de junio de 2026
Plano del proyecto del Reino de Don Quijote
Plano del proyecto del Reino de Don Quijote
El Reino de Don Quijote - 07/06/2026 17:20 - Ciudad Real

Ciudad Real llegó a imaginarse a sí misma con luces de casino, hoteles de lujo, campos de golf, un gran centro de convenciones y miles de viviendas levantadas al norte de la capital. El Reino de Don Quijote no fue solo una ocurrencia publicitaria. Sobre el papel, fue un enorme desarrollo urbanístico y de ocio de 6,8 millones de metros cuadrados, con una superficie equivalente a 683,46 hectáreas y una previsión de 8.909 viviendas, según la normativa urbanística del Plan Parcial del sector ERDQ.

El proyecto quería hacer de Ciudad Real una especie de Las Vegas europea, aunque con envoltorio cervantino y manchego. La gran operación tomó dimensión internacional en 2005, cuando Harrah’s Entertainment, el grupo estadounidense propietario de la marca Caesars, eligió Ciudad Real para su desembarco europeo. La idea era levantar un casino con la marca Caesar, un hotel de 850 habitaciones, centro de convenciones, teatro de 3.500 localidades, spa, gimnasios, salones de belleza y piscinas.


No era, un casino aislado. El plan combinaba ocio, juego, negocio inmobiliario y turismo dentro de una actuación de más de 750 hectáreas. La primera fase giraba en torno al casino, los hoteles, las zonas comerciales, el spa y las áreas temáticas, mientras que la segunda se apoyaba en urbanizaciones residenciales, campos de golf y nuevos servicios comerciales. En ese esquema debía encajar el primer Caesar’s europeo, concebido como la pieza central del gran complejo de ocio proyectado al norte de Ciudad Real.

El tamaño real del sueño se aprecia mejor en el planeamiento. El PAU del Reino de Don Quijote recogía una edificabilidad bruta de 3,6 millones de metros cuadrados construibles, tres campos de golf, zonas verdes públicas, equipamientos, usos terciarios, vivienda turística residencial y casi 9.000 viviendas. Era una ciudad nueva, planteada en la periferia de Ciudad Real.

Plano del proyecto del Reino de Don Quijote

Plano del proyecto del Reino de Don Quijote

El Reino de Don Quijote había empezado a gestarse antes de la llegada de Harrah’s. El proyecto fue promovido inicialmente por el entorno empresarial de Valcansado y Gedeco. El Ayuntamiento de Ciudad Real declaró la actuación de utilidad pública e interés social en 1998, y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha la declaró de interés regional en 1999, al verla como una oportunidad para diversificar la economía de la ciudad y su comarca.

La operación contó con un amplio respaldo institucional y económico. En 2005, la sociedad Reino de Don Quijote tenía un capital de 128 millones de euros y estaba participada por 14 entidades públicas y privadas de la región, entre ellas Caja Castilla-La Mancha, Gravillas Santa Cruz, Autocampo, Foromed, Valcansado o Acmire. La previsión divulgada entonces hablaba de una repercusión económica de 3.232 millones de euros hasta 2014.

La Caja Castilla-La Mancha tuvo un papel relevante. En 2011, Cinco Días detalló que CCM participaba en el capital de El Reino de Don Quijote con un 12,8% y que había concedido un préstamo de 24,5 millones de euros. La entidad mantenía además una inversión de 11,6 millones y créditos por 27,5 millones con la sociedad, según la información financiera citada por el diario.

La promesa de empleo y de una nueva centralidad

La operación se presentó como una oportunidad para cambiar el rumbo de Ciudad Real, aprovechando su conexión por AVE y la expectativa que entonces generaba el futuro aeropuerto. En 2005, el desembarco de Harrah’s elevó el proyecto a otra dimensión, con una inversión anunciada de 567 millones de euros para su complejo de ocio y una previsión de más de un millar de empleos. Con el paso de los años, las cifras fueron creciendo hasta dibujar un escenario mucho más ambicioso, con 7.000 empleos directos en Ciudad Real y otros 11.000 indirectos en Castilla-La Mancha.

La desmesura del Reino de Don Quijote no estaba solo en el nombre ni en la comparación con Las Vegas. Estaba en la propia escala del plan. En un mismo paquete se mezclaban millones de metros cuadrados de suelo, miles de viviendas, hoteles, zonas comerciales, campos de golf, espacios de ocio y usos terciarios. Todo encajaba en el clima de aquellos años, cuando muchos desarrollos urbanísticos se levantaban sobre grandes expectativas de crecimiento y sobre una confianza casi ilimitada en el ladrillo.

Maqueta del proyecto del Reino de Don Quijote

Maqueta del proyecto del Reino de Don Quijote

Ciudad Real llegó a proyectar en aquel contexto un modelo de expansión muy por encima de sus necesidades reales, con previsiones de 66.861 viviendas para 184.536 habitantes en el avance del Plan de Ordenación Municipal de 2010. Dentro de esa lógica de crecimiento, el Reino de Don Quijote aparecía como una de las mayores transformaciones urbanísticas planteadas en la capital, una ciudad nueva al norte de la capital que prometía atraer turismo, inversión y empleo, pero que terminó convertida en el símbolo más visible de una época de excesos.

El golpe de la crisis

El punto de inflexión llegó con la crisis financiera e inmobiliaria de 2008. Harrah’s dejó en suspenso sus planes en Ciudad Real a la espera de un escenario económico más favorable y, con esa decisión, el proyecto perdió a la pieza que debía dar sentido a su gran reclamo internacional, el casino Caesars. Sin ese operador, el corazón del Reino de Don Quijote quedó prácticamente desactivado.

El golpe no afectó solo al socio estadounidense. También alcanzó de lleno a los promotores españoles. Gedeco Avantis, primer accionista del proyecto, comenzó a desprenderse de activos para afrontar las deudas acumuladas por sus operaciones inmobiliarias y por su apuesta en Ciudad Real. El complejo, que debía estar ya avanzado e incluso abrir sus puertas en torno a 2010, seguía casi paralizado y con una infraestructura muy limitada sobre el terreno.

La situación financiera terminó por hacer inviable el calendario previsto. La propia auditoría de Gedeco Avantis reconocía que el desarrollo se había frenado por la crisis económica y financiera internacional, hasta el punto de que no resultaba aconsejable solicitar la financiación necesaria. En esa fase, el proyecto requería una inversión total de 699 millones de euros y dependía de una financiación que nunca llegó.

El fracaso no puede explicarse por una sola causa. Fue la suma de un proyecto sobredimensionado, un urbanismo muy dependiente del ciclo inmobiliario, la salida práctica del operador internacional, la intervención de CCM, la falta de financiación bancaria y el deterioro de Gedeco Avantis. En 2011, Cinco Días resumió la crisis de la sociedad en el negocio inmobiliario que los accionistas trataron de articular al calor del proyecto turístico, con una compra de terrenos acordada en 2006 por 236,2 millones de euros.

La misma información detallaba que Deloitte había advertido en las cuentas de 2009 de que la sociedad acumulaba pérdidas significativas y estaba intentando estructurar una financiación estimada en 638 millones de euros. El auditor también apuntaba que el contexto económico había ralentizado el proyecto y dificultaba la obtención definitiva de esa financiación.

A ello se sumó la deuda con el Ayuntamiento de Ciudad Real. La sociedad había asumido compromisos por convenios urbanísticos y, según Cinco Días, mantenía una deuda pendiente de 41 millones de euros con el Consistorio.

El concurso de acreedores

El desplome se formalizó en 2011. Gedeco Avantis, principal accionista y promotor, entró en concurso de acreedores en marzo de ese año. A finales de 2011, la junta de accionistas de El Reino de Don Quijote decidió solicitar el concurso de acreedores de la compañía.

Caesars también dio por perdida su apuesta. La compañía registró en sus resultados trimestrales gastos por 27,1 millones de dólares vinculados al fin de un proyecto en desarrollo en España.

En 2017 se abrió la fase de liquidación. El BORME publicó en enero de 2018 la situación de El Reino de Don Quijote de La Mancha en liquidación. También constan en liquidación La Mancha Country Club, Nueva Compañía de Casinos de El Reino de Don Quijote y Nueva Compañía de Gestión del Reino de Don Quijote.

Lo poco que sí llegó a funcionar

Del gran sueño quedó en pie una de sus piezas más visibles, el campo de golf de nueve hoyos y su centro de prácticas. Lo que nació como parte de un macrocomplejo llamado a transformar Ciudad Real ha terminado manteniendo actividad por una vía mucho más modesta, vinculada al deporte y al uso social de las instalaciones.

Tras el fracaso del proyecto, ese espacio encontró una segunda vida en 2014, cuando un grupo de socios impulsó la creación de Golf Ciudad Real CD, un club sin ánimo de lucro que permitió reabrir las instalaciones el 30 de octubre de aquel año con 120 socios. Desde entonces, el golf ha seguido siendo el principal vestigio operativo del Reino de Don Quijote.

Otra parte importante de los terrenos acabó con un destino muy distinto al imaginado. En 2019, el Juzgado de lo Mercantil adjudicó al Ayuntamiento de Ciudad Real terrenos de La Atalaya procedentes del fallido Reino de Don Quijote por 700.000 euros. La operación permitía sumar unas 400 hectáreas al entorno municipal del Parque Forestal de La Atalaya y multiplicar por cinco la superficie de ese espacio.

El limbo urbanístico actual

A día de hoy, el Reino de Don Quijote está muy lejos de aquella promesa de convertir Ciudad Real en una gran capital europea del ocio. Sobre el terreno conviven varias realidades: suelo todavía ligado a trámites urbanísticos y concursales, restos deteriorados de aquel proyecto, actividad deportiva en torno al campo de golf y una parte de los terrenos ya incorporada al entorno verde municipal de La Atalaya.

El expediente urbanístico no se ha cerrado del todo. En julio de 2024, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Ciudad Real aprobó la reparcelación de los terrenos del Reino de Don Quijote, un paso vinculado a los requerimientos del juzgado dentro del concurso de acreedores.

El Reino de Don Quijote resume una etapa muy concreta de Ciudad Real y de Castilla-La Mancha. Fue el tiempo en el que el aeropuerto, el AVE, los desarrollos residenciales, los campos de golf y la financiación fácil parecían bastar para fabricar una nueva centralidad económica.

Cuando se rompió la financiación, se retiró el socio internacional, cayó el ladrillo, fue intervenida CCM y Gedeco Avantis entró en concurso, el proyecto dejó de ser una promesa turística y pasó a ser un expediente judicial y urbanístico. Lo que iba a ser un Caesars manchego acabó siendo una advertencia sobre los excesos de la burbuja, con un campo de golf como resto operativo, una parte de monte incorporada a La Atalaya y millones de metros cuadrados que siguen recordando hasta dónde llegó aquel sueño de grandeza.

Carlos Monteagudo
Carlos Monteagudo

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid, con más de diez años de experiencia en el oficio. Defensor del periodismo de provincias, de las tradiciones y de la vida en los pueblos. Manchego de corazón, apasionado de su gastronomía, su cultura y su idiosincrasia.

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