Un grupo de diecisiete paleontólogos de diversas universidades internacionales e instituciones científicas investigan desde hace cuatro años en la cuenca del Loranca, en la provincia de Cuenca, una transición climática durante el Oligoceno, hace 30 millones de años, a través de los fósiles de las faunas que la habitaban.
La excavación en los yacimientos del Cerro Arenoso (Carrascosa del Campo) y Valquemado (Huete) se está realizando en la primera quincena de septiembre dentro del proyecto ‘Faunas en transición: excavaciones paleontológicas en Cerro Arenoso y Valquemado y el registro Paleógeno-Neógeno de Castilla-La Mancha’, financiado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y codirigido por Ignacio Aguirre, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH); y el conquense Fernando Blanco, de la Estación Biológica de Doñana del CSIC.
Recuperados cientos de fósiles
Ignacio Aguirre ha explicado en declaraciones a EFE que el yacimiento del Cerro Arenoso se descubrió en los años 70 del siglo pasado durante las obras del trasvase Tajo-Segura, cuando se comenzaron los primeros trabajos de excavación.
Hasta el año 2024 no se volvió a investigar en la zona y en solo dos años se han recuperado más de 300 restos fósiles del Oligoceno.
«Son muchos fósiles considerando que esta época es muy poco conocida en el Península Ibérica y en Europa en general», ha apuntado Aguirre, que ha destacado la importancia de este periodo «porque representa una transición de un mundo más tropical hacia uno un poco más abierto».
En este sentido el investigador ha resaltado que fue «como un cambio climático importante» que se produjo tanto en las faunas como en el clima del planeta.
«Hace 70 millones de años los continentes ni siquiera estaban organizados como están hoy en día, y a partir del Oligoceno, con la transición al Mioceno, tenemos este reemplazo de faunas», ha aclarado.
De los fósiles encontrados estos dos años, Aguilar ha indicado que el yacimiento está «dominado en un 80 por ciento aproximadamente» por un antepasado primitivo de los rinocerontes, que pertenecía a un grupo de denominados aminodóntidos, y a un género en concreto llamado ‘Equisodon’.
Además, han encontrado una «gran» representación de carnívoros grandes, entre los que se incluyen los nimrávidos, los «famosos» tigres de sable del Oligoceno, o los anficiónidos (perros); así como restos de tortugas y cocodrilos que «nos hablan de que en la zona debería haber algún tipo de masa de agua permanente o semipermanente hace 30 millones de años, donde hoy está la cuenca».
Centrados en entender los estratos del yacimiento
El codirector de la investigación ha explicado que el yacimiento de Cerro Arenoso tiene «aproximadamente la extensión de medio campo de fútbol y unos veinte metros de alto». «Es grande, pero limitada», ha destacado, por lo que su objetivo es «entender bien cómo están organizados los estratos y sus fósiles dentro de ellos».
Mientras que en los dos últimos años han excavado la zona sur, durante esta campaña están abriendo la cata norte, «lo más alto del yacimiento».
«Nuestra expectación es intentar correlacionar los estratos de arriba con los de abajo y ver si podemos, sobre todo, abrir en extensión, si podemos ver esas capas de fósiles, porque el yacimiento es muy fosilífero», ha incidido Aguirre.
Preparar los fósiles para su estudio y exposición
En las excavaciones también hay profesionales que se encargan de la preparación de los fósiles que salen en el terreno para prepararlos para su estudio y posterior investigación y exhibición.
Es el caso de Enrique Cancelo, preparador del Museo Nacional de Ciencias Naturales, que ha explicado en declaraciones a EFE que está trabajando desde el comienzo de los trabajos y la fauna que han encontrado es «muy interesante, a pesar del estado de conservación».
Su trabajo consiste en sacar las piezas «con cuidado», consolidarlas y limpiarlas «para estar lista para su estudio».
Una vez hayan investigados los fósiles, los restos se depositarán en el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha, en Cuenca capital.
Iris Menéndez, del Museo de Ciencias Naturales de Berlín, forma parte del equipo internacional de excavadores, quienes están manteniendo los planos geológicos para que la geóloga del yacimiento «pueda establecer los estratos y sacar los fósiles con su contexto geológicos», ha destacado.
El Oligoceno, una época poco conocida
Para Aguilar, estos yacimientos en la provincia de Cuenca son «importantes» porque de la época que representan, el Oligoceno, «prácticamente no hay nada en la Península Ibérica y en Europa, es un periodo muy poco conocido en esta zona del mundo».
Por ello, ha añadido el paleontólogo, «cualquier cosita que tengamos es muy importante para reconstruir lo que pasó en ese reemplazo faunístico».